Odio, contradicciones y esperanza: ¿Por qué Milei logra apoyo en medio de un ajuste brutal?

A pesar del duro impacto de las medidas del gobierno, todos los encuestadores coinciden en que la popularidad se sostiene en los mismos niveles de diciembre

Maximiliano Pérez
31/03/2024
Odio, contradicciones y esperanza: ¿Por qué Milei logra apoyo en medio de un ajuste brutal?

El presidente Javier Milei se jacta de ser el primer mandatario en ganar una elección anunciando que iba a hacer un ajuste brutal en la economía, mientras que desde la oposición le reconocen esa "promesa", pero la interpretan como una estafa electoral contra el pueblo argentino, remarcano que en campaña el economista aseguró que el peso de la "motosierra" iba a caer sobre "la casta política" y no sobre trabajadores y jubilados.

En cualquier caso, esta claro que el ajuste lo estan pagando los jubilados y los trabajadores del Estado, los trabajadores del sector privado, los cuentapropistas, los comerciantes y los empresarios por igual, y en este "por igual" aparece la primera de las claves para entender como el gobierno mantiene altísimos niveles de apoyo aún a pesar de haber profundizado la crisis económica.

Sólo una corrección le hizo falta a Milei y compañía para mantener el argumento anticasta con el que llegó al poder.  Apenas unos días después de asumir el nuevo gobierno, dejó de decir que "el ajuste lo va a pagar la política", y empezó a remarcar que esta vez "el ajuste también lo va a pagar la política".  Aunque podría significar un dato menor, la idea de esfuerzo compartido mantiene las expectativas positivas de una parte de la población, aún cuando en los hechos no quede muy en claro en que se perjudica "la política", con el cierre del Inadi, el desfinanciamiento del INCAA, los despidos en Anses, el cierre de las delegaciones del ENACOM o la eliminación de planes sociales, que solo impactan de lleno en cientos de miles de trabajadores y cooperativistas, pero no en la clase política.

Quiza el relato tiene mayor sentido en los recortes a las provincias, que aunque son lisa y llanamente una quita de fondos para trabajadores de la educación, jubilados y personal contratista de obra pública, el Presidente y su equipo insisten en presentar (con rotundo éxito), como una avanzada contra "los gobernadores" para evitar el despilfarro en las jurisdicciones provinciales.

Las contradicciones del modelo anterior como argumento de la derecha

Claro que la idea de esfuerzo compartido no alcanza para explicar el apoyo a Milei, sin embargo y mas o menos por los mismos carriles, transita otro grupo que por el momento mantiene las esperanzas en que una economía "libre" le permita un desarrollo que hasta el momento siempre le fue negado por "todos" los gobiernos anteriores.

Aqui agrupamos a un número importante de trabajadores de la economía popular, que organizados o no, llevan décadas de actividad sin acceder a ninguno de los beneficios de la seguridad social, ni vacaciones pagas, ni licencias, ni bonos, ni extras.  Un sector creciente de la sociedad económicamente activa que en los últimos años vio como en el mismo movimiento se les negaban los derechos que se le estaban prometiendo.  Durante la campaña, el equipo de La Libertad Avanza difundió algunos spot que explican parte de este fenómeno, en ellos se podía ver a jóvenes trabajadores repartidores o changarines que se advertían: ¿qué derechos voy a perder, si no tengo ninguno?.    Cómo contraste, influencers económicos exitosos, cuentapropistas del mundo digital, prestadores de servicios "en dólares" al exterior, eran exhibidos como el futuro posible para todos lo que no estuvieran atados a las reglas del Estado. 

Décadas de no resolver la formalidad de miles de trabajadores y trabajadoras, decantaron en una necesaria politización "por derecha" de esos sectores, a los que la política tradicional no les resolvió mas que la economía de subsistencia.  En verdad que frente a la sucesivas crisis, mas la pandemia y las consecuencias de una guerra de alto impacto en el comercio internacional, incluso esa economía de subsistencia puede ser interpretada como un "logro", pero no deja de ser demasiado poco para gobiernos que en sus discursos prometían desarrollo, inclusión, ampliación de derechos e igualdad.

El odio como fuente de inspiración

Décadas de apuntar contra "los vagos" y los "planeros" lograron convencer a miles de argentinos y argentins que el problema no es la fuga de divisas ni la rentabilidad exagerada de las empresas, o las ganancias no productivas del sector financiero, sino que cada peso que falta lo tiene algún cooperativista o alguna mama que recibe la AUH o cobra a través de la Tarjeta Alimentar.

Milei dirige un grupo de odiadores seriales.  No ahorran insultos contra los sectores populares que dependen del acompañamiento del Estado.  La novedad es que esta vez también los ataques apuntan a la dirigencia política a la que el gobierno identifica como responsable de "mantener vagos".  

El concepto "gente de bien", se aprovecha del achatamiento de la discusión política que comenzó muchos años atrás, pero se profundizó durante la gestión de Cambiemos, cuando los operadores mediáticos de la derecha dejaron de presentar argumentos en contra de, por ejemplo, Cristina Fernández de Kirchner, y sentenciaron directamente: "Es mala".

No hay debate, no hay explicación.  Caca nene, no se toca. De un lado los buenos, del otro los malos.  O estas con nosotros o estas con ellos y si estas con ellos bancas a delincuentes, chorros, corruptos, etc.  El odio hacia el otro, aunque ese otro sea un par, aunque quien odia reciba los mismos beneficios que la víctima de ese odio.  El odio rompe vínculos sociales, humanos, afectivos, y eso es fundamental para romper el tan temido (por el gobierno) colectivismo.

El sutíl respeto por lo relatos de la derecha

Claro que los apoyos al gobierno nacional encuentran su juego en el plano ideológico y es aquí donde mejor hace equilibrió la fórmula presidencial, con un despliegue de prácticamente todo el abanico de reinvindicaciones de los sectores conservadores, pero sin llevar ninguna de esas acciones a fondo.

Milei por ejemplo mantiene una prédiga antiaborto, busca recuperar la idea de "homicidio agravado por el vínculo", ataca a las "fanáticas del pañueño verde" y amenaza con derogar la Ley de IVE, pero no incluyó esa medida en el DNU 70/23, tampoco en la Ley Omnibus y por el momento no ingresó al parlamente ningún proyecto en ese sentido, lo que convierte a sus dichos en lo que popularmente se llama "fulbito para la tribuna".

Algo similar ocurre con la defensa de los represores que lleva adelante la vicepresidenta Victoria Villaruel, alejada de las posiciones militaristas que si defiende Patricia Bullrich, pero con el foco puesto en la reivindicación del accionar de las FFAA durante la dictadura.  La titular del Senado se manifestó en contra de la intervención del ejército en el combate contra el narco, rechazó incluso la posibilidad de algún indulto o amnistía contra los militares en proceso y aún a pesar del pedido para revisar los fundamentos de los juicios en marcha, mas de una vez manifestó confianza en la justicia.  

Es decir que en este plano si aparece una prudencia estratégica que no es tan evidente en la economía del gobierno.

La esperanza es lo último que se pierde

Este breve e incompleto repaso por algunos de los fenómenos que explican como el gobierno logra sostener altos niveles de apoyo, no puede dejar de mencionar la alta expectativa que "lo nuevo" generó en amplios sectores que venían desencantados por los resultados de la política tradicional, que confiaron el cambio que propuso Mauricio Macri en 2015 y dieron marcha atrás de la mano de Alberto Fernández en 2019 y en ambos casos vieron como fracasaban lo que se suponía eran dos modelos contradictorios.

Se dice que el límite al ajuste lo pone el propio ajustado y probablemente así sea.  Pero ese límite también se conjuga con la expectativas de futuro y con las chances reales de "aguantar" el ajuste.  Los sectores medios, aún con tarifazos incluídos, tienen los ahorros que lograron juntar con los gobierno anteriores para sostener su calidad de vidad por varios meses, los sectores populares están mas que acostumbrados a vivir en la carencia y salvo una catástrofe, su economía de subsistencia será mas o menos igual también por varios meses, es decir que ahí hay una resistencia que todavía no se rompió.

Hemos visto en los medios a comerciantes, industriales y profesionales quejarse, anunciar cierres y hasta llorar en cámara, pero advertir que "era necesario".  A menos de 4 meses del comienzo del gobierno de Milei, aún con el impacto de la "licuadora" y los despidos, la esperanza se mantiene aunque todos los indicadores muestran que no hay nada nuevo bajo el sol, que las medidas del gobierno son de corte conservador, que ya se aplicaron y siempre fracasaron provocando crisis profundas en la economía nacional.  No importa, el soporte mediático, la necesidad de encontrar una breve luz al final de un tunel cada vez mas largo y mas oscuro, la chance de alcanzar al menos una reivindicación en medio del caos, sostienen por ahora una gestión que a todas luces se encamina necesariamente al desastre.

 

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