Opinión y análisis
Columna judicial

Narcotráfico en Rosario: Entre la reinserción y la realidad carcelaria

En una nueva columna judicial, el abogado penalista Gonzalo Escaray abordó el caso del narcotráfico en Rosario, el cual ha sido nuevamente tema de agenda desde el asesinato de un playero en la capital santafesina.

Nazareno Napal
14/03/2024
Narcotráfico en Rosario: Entre la reinserción y la realidad carcelaria

En su columna semanal en Radio La Plata, en el programa Código Baires, el abogado penalista Gonzalo Escaray, abordó el tema que mantiene en vilo a los argentinos y argentinas desde hace ya varios días: El narcotráfico en Rosario, el trato en las cárceles, las decisiones judiciales y los oscuros negocios que rondan alrededor de todo ello.

“El golpe de efecto que se buscó con la foto en la cárcel en Santa Fe, con 20/30 personas desnudas y el mensaje del Gobierno haciendo una simulación al estilo Bukele, trajo inmediatamente las lógicas y consecuencias desencadenando otro homicidio en Santa Fe, poniendo nuevamente en debate la cuestión del narcotráfico y de todos los delitos que derivan de ello, como el lavado de dinero”, comenzó explicando.

“Más allá de que la culpa obviamente es de los asesinos, el eje tiene que estar en cómo combatirlos, y sacar una foto con quienes ya están detenidos no sirve para nada más que para tirar nafta al fuego y generar un efecto multiplicador”, añadió.

Al hablar del narcotráfico es recurrente hablar de Los Monos, la banda delictiva más conocida de Rosario. Al respecto, Escaray explicó: “Esta banda lleva varios juicios y varias condenas. Uno de sus líderes, Ariel ‘Guillero’ Cantero ya tiene acumulados 113 años si sumamos todas sus penas, aunque no se cuentan de esa manera. Siempre que se dicta una sentencia y se condena a alguien que ya tiene otra pena existente, se unifican con un límite temporal de 50 años”. 

En ese sentido, agregó: “El Juez de la causa que cometió el delito más grave y tiene la pena más alta lo que hace es tomar ambas y dictar una pena única. Cuando es divisible no perpetua, no se puede exceder de los 50 años”. 

Además, expuso: “Lo que ocurre con Cantero es que si sumás todas sus condenas da 113 años y 8 meses, lo que queda pendiente es que una vez que estén todas firmes, hacer esa unificación. Más allá de esas penas hay que pensar en el sistema que tenemos que lo que busca es la progresividad y que la persona estando en prisión se vaya rehabilitando”.

“El problema es que Cantero en la cárcel tiene un teléfono de línea para organizar delitos y manteniendo un estilo de vida que le da hasta mucho más poder del que tiene afuera. Adentro organiza a personas para la venta de drogas, e incluso maneja autoridades judiciales, ya que se investiga a fiscales y jueces”, completó.

Retomando la idea de la reinserción de los presos, el abogado manifestó: “Yo suelo pensar que la cárcel no es castigo sino que busca rehabilitación. Pero a Cantero en uno de sus juicios se le preguntó cuál era su ocupación y su respuesta fue ‘contratar gente para matar jueces’ y lo dijo frente a un tribunal”.

Asimismo, agregó: “La persona que está en prisión va a salir en algún momento. Ya tuvo sus equis motivos, no justificados, que lo llevaron a delinquir y ahora se suma el tiempo que estuvo en la cárcel. Si para cuidar su lugar donde dormir o para tener zapatillas en la cárcel tuvo que sacar una ‘faca’, el día que esté en la calle va a usar métodos violentos también”.

“Las personas que están privadas de su libertad y pueden trabajar o estudiar son privilegiados, porque de hecho hay listas de esperas en todas las cárceles para ello. Aunque también hay que poner en tela de discusión qué se hace con aquellos que no les interesa la reinserción”, concluyó.

 

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