Irlanda: El Nuevo "espejismo" de Javier Milei

El país europeo fue utilizado como ejemplo por el presidente argentino, sin embargo es un Estado con fuerte inversión del Estado que recuesta su economía en la inversión extranjera directa.

Maximiliano Pérez
03/01/2024
Irlanda: El Nuevo ”espejismo” de Javier Milei

De los 195 países reconocidos por la ONU en todo el planeta, Irlanda ocupa un lugar en la percepción de los argentinos en el medio de la tabla. Fácilmente identificada en el mapa por su color verde, asociada a duendes, la Fiesta de San Patricio y, por supuesto, por haber adoptado a Diego Maradona como ídolo propio después del histórico partido contra Inglaterra en el mundial del 86.

Sin embargo, más allá de estas impresiones, el conocimiento sobre el desarrollo económico, la estructura social y la vinculación con el resto del mundo de esta isla vecina de Gran Bretaña es limitado. Resulta llamativo que Irlanda sea el país ejemplo que el presidente Javier Milei ha tomado para materializar un norte al que Argentina podría aspirar en tan solo 45 años.

Con una población de aproximadamente 5.2 millones de personas y una superficie de 70,280 km2, Irlanda se encuentra entre los países más pequeños de Europa. Su capital es Dublín, y la moneda oficial es el Euro. A pesar de ser la economía número 27 por volumen de PIB, Irlanda destaca históricamente por su PIB per cápita, que en 2022 alcanzó los 98,990 € euros, situándolos en el quinto lugar a nivel mundial en este indicador. Sin embargo, esta estadística encubre problemas y una debilidad estructural derivada de la brutal concentración económica y la generación de empleo privado en pocos sectores.

El primer dato destacado al investigar la economía irlandesa es su crecimiento sostenido en las últimas décadas, alcanzando tasas anuales del 5%, similar a lo que llamaríamos "tasas chinas" en Argentina. Sin embargo, al analizar los elementos que propiciaron este desarrollo, se revelan contrastes significativos con las medidas adoptadas por el gobierno nacional.

Además, según datos de la Oficina Central de Estadísticas (CSO), el Producto Interno Bruto (PIB) experimentó una contracción del 4,6% en el primer trimestre del año 2023, atribuida principalmente a la desaceleración de las multinacionales, uno de los pilares clave de la economía irlandesa. Esta caída ha sumido al país en una recesión técnica, marcando una reversión preocupante tras la revisión a la baja del crecimiento del último trimestre de 2022.

El modelo irlandés depende en gran medida de un flujo constante de capitales externos, similar al proceso de extranjerización de la economía aplicado en Argentina durante la década del 90.

Para ser claros, según datos del 2022, la deuda pública de Irlanda ascendía a 246 mil millones de dólares, representando el 44% del PIB, con una deuda per cápita de 45 mil dólares, uno de los niveles de endeudamiento más altos del mundo. En comparación, la deuda pública de Argentina para el mismo período sumaba cerca de 400 mil millones de dólares, pero con un registro de menos de 10 mil dólares de deuda por habitante, lo que significa que los irlandeses están, en términos macroeconómicos, tres veces y media más endeudados que los argentinos.

Además, para el país europeo, este esquema se traduce en un sistema de consumo sostenido en el crédito, recordando los años 90 en Argentina, cuando se aplicó el concepto de "voto cuota" para explicar la reelección de Menem en 1995. El éxito del modelo irlandés está condicionado a la capacidad de mantener el nivel de inversión extranjera.

"Espejismo Irlandés" y el Rol del Estado en la Economía

El gran logro de Irlanda en las últimas décadas fue el cambio del modelo agroexportador a uno industrial, sostenido con fuerte inversión extranjera, especialmente de empresas multinacionales que han concentrado amplios sectores de la economía, exponiendo al país a las fluctuaciones en los mercados internacionales y las decisiones corporativas de estas empresas.

La política de bajos impuestos atrajo a gigantes tecnológicos como Google, Facebook y Apple, así como a numerosas empresas farmacéuticas, aeronáuticas y químicas. Aunque este flujo ha distorsionado los datos económicos de la isla, en Europa se habla del "espejismo irlandés" para advertir que, aunque la población goza de niveles altos de bienestar, los datos no reflejan la realidad, y el Estado juega un papel fundamental como agente de redistribución de la riqueza.

A pesar de las preferencias ideológicas, los niveles de bienestar de la población irlandesa no se explican solo por el PIB per cápita, sino por la inversión pública. En materia de educación, representa un 13% del presupuesto total del Estado Nacional, mientras que en salud alcanza el 20%. Lejos de retirar al Estado de estas áreas, el modelo irlandés multiplica la inversión.

En conclusión, la economía irlandesa atraviesa una "primavera" similar a la que vivió Argentina en la década menemista, con riesgos y fragilidades similares, aunque con una presencia mucho mayor del Estado en áreas estratégicas como salud y educación. El crecimiento está apalancado por el ingreso de capitales transnacionales, lo que provoca una fuerte extranjerización de la economía y, sobre todo, una brutal concentración del empleo, dejando vulnerable a la economía doméstica frente a los movimientos globales, como ocurrió en 2023 cuando el globo de crecimiento comenzó a desinflarse, sin que por el momento represente una verdadera crisis del modelo.

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