En medio de la inauguración de las obras hídricas en La Plata, la mandataria ratificó su intención de ser reelecta.

María Eugenia Vidal confirmó sus ganas para ir por otro periodo como gobernadora de la provincia de Buenos Aires. “Si la gente me elige…”, respondió ante la pregunta de La Nación el miércoles, cuando inauguró las obras del arroyo El Gato que comenzaron en 2014 y se paralizaron los años posteriores.

La mandataria es un arma de doble filo para Cambiemos: tiene la imagen positiva más alta entre los dirigentes políticos, pero la desventaja es que no desdobló la elección en la provincia y deberá acompañar a Mauricio Macri en la boleta electoral.

Según la última encuesta en territorio bonaerense, realizada por M&R Asociados/Query, Vidal es la dirigente con mejor imagen positiva: con un 42%, supera ampliamente a Cristina Fernández de Kirchner (35%) y a Mauricio Macri (34%). Además, corre con ventaja sobre la propia CFK e incluso sobre otras figuras “nuevas” en la provincia, como Axel Kicillof y Martín Insaurralde.

El principal objetivo con el que tendrán que lidiar Vidal, Federico Salvai y todo el gabinete de Cambiemos en la provincia es la crisis económica causada desde por las políticas del Ministerio de Hacienda y el Banco Central.

Las altas tasas de interés que continúan por encima del 50%, la dificultad para empresarios en el acceso al crédito, la apertura de importaciones, la brusca devaluación del peso en 2018 y el 47,6% de inflación del 2018 serán algunas debilidades del discurso que Cambiemos tendrá que mermar en otros aspectos.

Por lo pronto, ya empezó a seducir distintos sectores para que le confíen su voto: este jueves tuvo un encuentro con entidades agrarias de la provincia y prometió “una reforma impositiva”.