A pedido de la fiscal Ana Medina este martes agentes de la DDI La Plata llevaron a cabo una inspección ocular y una orden de registro en la parroquia Inmaculada Madre de Dios en la cuál se encuentra alojado el Padre Eduardo Lorenzo imputado y denunciado por abusos sexuales contra menores.

La diligencia judicial tuvo lugar en el inmueble que se ubicada sobre la calle 502 entre 15 y 16 de Gonnet.

Según obra en el expediente judicial en ese lugar se perpetraban los abusos de los que dieron cuenta los denunciantes en sus declaraciones testimoniales (bajo juramento) en sede judicial.

Recodemos que, contra Lorenzo hay testimonios que narran abusos perpetrados en 1990, 1995, 1999, 2001 y 2008. El sacerdote fue derivado a Gonnet en 2017 tras la designación hecha por el ex Arzobispo de La Plata Héctor Aguer ya retirado del cargo.

En ese escenario, Radio La plata (FM90.9) dialogó con Julián Bartoli, denunciante y víctima de Lorenzo. “Me molesta cómo la Fiscalía está tratando algunas cuestiones: A una de las víctimas la obligó a tener a Lorenzo  a dos metros. Eso es una bajeza total”, lanzó.

Tras manifestar su postura Instancia donde reveló que hay más chicos que fueron víctimas de este cura “pero tienen miedo a declarar”.

Por eso, indicó que espera que tanto la Iglesia, como el resto de los curas que tienen conocimiento de estos sucesos “apoyen a las víctimas y alejen a Lorenzo de los menores”.

Instancia donde señaló que el problema central es que el poder eclesiástico “tiene la pedofilia en sus entrañar y no quieren tratarlo”. Es por eso que “tengo la necesidad de militar por la verdad, para que no sigan pasando estas cosas”, aseveró Bartoli.

Luego de manifestar que las secuelas de las personas que sufrieron son “durísimas”, el entrevistado comentó cómo es el modus operandi de los abusadores: “Estos tipos los que hacen es acercarse en forma de amigo, confidente. Siempre en lugares cerrados”, dijo.

Y amplió: “Lo hacen con menores porque saben que éstos recién empiezan a descubrir el mundo”, al tiempo que disparó: “La actitud es totalmente pensada. Un pedófilo, es manipulador, violento, le gusta y satisface el contacto con los chicos”, sentenció.