Haremos una comparación de las buenas y malas políticas públicas respecto a los animales.

Estos días nos enteramos de los cortes de autopistas por parte de carreros y recicladores urbanos y cómo fueron reprimidos. Se está tomando una actitud que no busca solución a los caballos, sino una actitud represiva con las personas.

Esa política es a corto plazo, de alguna manera efectista para el público en general. Estamos de acuerdo en que se reemplace la tracción a sangre, pero solo se hace por unos días en el casco urbano de La Plata. No se hace casi nada en el primer cordón. No sabemos dónde van los caballos que le quitan a las personas ni si los atienden.

En Medellín, Colombia, para erradicar la tracción a sangre se hizo un plan integral a tres años. En el primer año se charló y se hizo lazo con la comunidad. Luego se trazó un plan de reemplazo. En el segundo se generaron espacios educativos donde se generan proyectos de formación de mecanismos para trabajar en motocarros y en personas que arreglan motocarros. El combustible también. Todo esto requiere sentarse a pensar si quiero cambiar las cosas o solo quiero generar un anuncio en un diario. En algunos medios lo anuncian con bombos y platillos.

Se debe organizar algo que sea sustentable. Si a la gente le quitan los animales se buscan otros. Todo el tiempo escuchamos animales que se roban de distintos lugares. Tracción a sangre también es una persona que tira de un carro. No se presenta ninguna solución seria a esto. Algunos creen que mostrar que se saca a un animal intempestivamente sin ningún destino favorecerá la opinión pública. Cuando nos damos cuenta qué sucede verdaderamente no pasa nada.

En 2016 Ángel Méndez fue el impulsor de una Ley de Protección Animal

En Malvinas Argentinas funciona un hospital público veterinario. La Defensoría hizo una visita y comentaba cómo funciona. Las personas de la comunidad lo reconocen como un lugar donde llevar a sus animales. La atención veterinaria, en este contexto, es onerosa y la medicación cuesta. Se ve que son miles las personas que asisten al hospital de Malvinas y de municipios de alrededor.

Una política seria con recursos y varios años funcionando se puede hacer. Por suerte se está replicando en otros municipios. Tenemos una Facultad de Veterinaria donde se pueden generar convenios y se sigue con estas medidas efectistas.

En un diario regional anunciaron 73 animales rescatados. ¿Por qué no se puede escuchar a la gente ni sentarse con comunidades? Solo se generan mayores conflictos, el animal está en el medio.

Cuando los animales salen, no se pensó qué hacer con los galgos que corrían carreras. Esto puede suceder con los caballos. Prestemos atención a las personas.

Un ejemplo: se sacó el costo de reemplazar un animal de carga relacionado con el parque automotor que está incautado para compactarlo. Con cinco motos se podría reemplazar un caballo y generar un plan a cinco años para su reemplazo. El gasto es cero para el Municipio.

Calculaban hace dos años que habían incautado seis mil. Sería darles a estas familias un transporte más cómodo. Deben ser medidas serias.

La experiencia me lleva a recordar que trabajé en varios municipios como Lanús o Lomas de Zamora. Se nota en épocas de crisis como la gente vuelve al carro. Tienen que subirse todos porque en las casas no pueden quedarse. Uno ve familias enteras arriba del carro. Muchas veces salen de madrugada.

Reprimir a las personas es luchar por los animales, parece. Y no es así. Hay que cambiar la realidad de la gente. No maquillarla. Eso vemos en este momento. La política debe ser para generar cambios reales. Esto se da en algunos lugares, y en otros no. En las propuestas electorales tengamos en cuenta qué han hecho.

Están las herramientas a la mano y esto no se realiza.