Se trata de Corina de Bonis, la maestra que apareció con la inscripción “ollas no” en su abdomen, en septiembre del año pasado.

La Justicia procesó y citó a indagatoria a Corina de Bonis, la docente de Moreno que denunció en septiembre del año pasado haber sido secuestrada y torturada por realizar ollas populares para chicos de escuelas públicas. El delito que se le imputa es “falso testimonio”, porque los peritos de la causa sostienen que su relato es inconsistente.

La trabajadora de la educación denunció el año pasado que escribieron “ollas no” en su abdomen con un objeto punzocortante, pero el fallo de la Justicia sostiene que “se ha obtenido en pesquisa filmaciones de tres cámaras cercanas al lugar donde presuntamente aconteciera el evento, que dan cuenta del pasar de la víctima, no así de la circulación de vehículo alguno con características similares a las cuales ésta describiera, menos aún del acometimiento denunciado”.

De Bonis denunció que la subieron a un vehículo y la torturaron

Asimismo, desde la Unidad Fiscal de Instrucción Nº 5 de General Rodríguez dispusieron la indagatoria a De Bonis e imputaron a María Fuentes, vicedirectora del CEC 801, por falso testimonio.

Según consigna Infocielo, la pericia que realizó la división Tecnologías Aplicadas de la Policía Federal reveló la inexistencia en la denunciante de signos de politraumatismos en su pómulo derechos y asegura que “en base al estado de la cinta asfáltica, no sería posible una escritura perfecta sobre el abdomen de la misma”. También destacaron que en las filmaciones no se visualizó la presencia del vehículo en el que presuntamente se efectuó la agresión y que, en base al cálculo matemático de distancia y tiempo recorrido, “habría que suponer que la víctima en ningún momento detuvo su marcha”.

En paralelo, los psicólogos intervinientes afirmaron que el relato de la maestra tiene características estereotipadas, resultando ser una persona pasible de sugestionabilidad e influenciabilidad. “Inquietudes altruistas y posicionamiento de tinte sacrificial”, le atribuyeron.