José Bereciartúa el interventor, cuyo nombre, puebla las páginas policiales por allanamientos, denuncias de corrupción y acoso sexual, organizó un acto eleccionario a su medida, para perpetuarse al frente de la obra social Osdepym.

Debido a estas acusaciones, al pésimo clima que se vive entre los trabajadores que en off hablan de persecución y acoso laboral, sumado al deterioro en la calidad del servicio, las posibilidades de Bereciartúa de quedarse en el cargo al cuál accedió por decreto, en unas elecciones limpias, serían mínimas.

Es por esto que desde la intervención se lanzó el “fraude del siglo”. Hay evidencias que se están recolectando firmas con poderes en blanco para que distintas personas, cercanas a Bereciartúa, representen (y voten) a un gran número de afiliados del interior.

Al mismo tiempo al estar digitalizados todos los documentos de los afiliados hay un intento de manipular fotocopias de documentos y que otras personas emitan el voto sin que lo sepa el propio afiliado.

La calidad del servicio de OSDEPYM, se vio muy deteriorada en el último año, con menores coberturas y prestaciones, dificultades para acceder a las mismas, un 0800 que es blanco de miles de quejas en las redes sociales y contrataciones a familiares con costos elevadísimos para OSDEPYM.

Frente a las acusaciones Bereciartúa hasta acá esgrimió su adhesión militante al gobierno de Macri, tanto es así, que salió a apoyarlo fervientemente desde sus cuentas de Twitter y Facebook. En una época donde las pymes son las principales víctimas de la política económica, el Secretario General de CAME, elige callar, priorizando su agenda personal de negocios y su militancia política.