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El líder de la oposición de Grecia rechazó planes del gobierno de someter a referendo el nuevo paquete de asistencia financiera externa para el país y exigió en cambio elecciones anticipadas.

Esta semana, líderes de la Unión Europea (UE) acordaron con gran esfuerzo un millonario plan de rescate para Grecia con una quita de deuda del 50% para los acreedores privados y un crédito adicional de 130.000 millones de euros para Atenas.

Al igual que un primer préstamo de 110.000 otorgado en 2010 por la UE y el FMI, el crédito está condicionado a que el gobierno griego continúe con la implementación de medidas de fuerte ajuste con rebajas salariales, de pensiones y despidos de estatales.

En una inesperada movida en medio de gran rechazo popular al ajuste, el primer ministro griego, Giorgos Papandreu, propuso ayer un referendo sobre el plan acordado con la UE y una votación en el Parlamento sobre la continuidad de su gobierno socialista. Los mercados europeos abrieron hoy fuertemente a la baja, un desplome que se interpretó como una reacción negativa al sorpresivo anuncio del gobierno griego.

El eurostoxx 50, el índice que refleja la situación de las grandes empresas de la eurozona, cedió un 3,8 por ciento a 2.296 puntos, mientras que las acciones de las dos primeras economías del bloque, Alemania y Francia, perdían más de 3,4 por ciento. La Bolsa de Atenas abrió a la baja y hacia media mañana acumulaba una caída del 5,81 por ciento respecto al cierre de ayer, al situarse su índice principal, el Athex, en los 761 puntos.

En Londres, las actividades bursátiles abrieron con una caída del 2,39 por ciento, informó la agencia de noticias DPA. Las bajas se producen en medio de los temores de que un «no» de los griegos podría significar la bancarrota del país y traer aparejadas consecuencias devastadoras para la eurozona.

El líder de la oposición, el conservador Antonis Samaras, dijo hoy que los planes de Papandreu son «experimentos oportunistas» y que el gobierno debería adelantar las elecciones, previstas para octubre de 2013, si quiere sondear el apoyo a sus políticas.

«Las elecciones son una necesidad nacional», dijo Samaras a periodistas luego de una reunión con el presidente griego, Karolos Papoulias. Samaras, líder del partido Nueva Democracia, dijo que el llamado a referendo del premier pone en riesgo la pertenencia de Grecia al bloque europeo, informó la agencia de noticias Europa Press. Papandreu dijo que la votación parlamentaria sobre la continuidad de su gobierno será el viernes por la noche.

Pero el premier no dijo cuándo se celebrará el referendo ni dio detalles sobre la consulta, que será la primera de su tipo desde 1974, cuando la monarquía fue abolida por amplia mayoría en una votación meses después de la caída de una dictadura militar. Los diarios griegos dijeron, no obstante, que la consulta tendrá lugar cerca de fin de año o en los primeros días del próximo.

«Se le pedirá al ciudadano que dé un gran sí o un gran no al nuevo plan de préstamo. Si los griegos no lo quieren, entonces no será adoptado», dijo ayer Papandreu al hacer su sorpresivo anuncio en un encuentro con la bancada de diputados de su partido.

Los sucesivos ajustes aprobados por Papandreu a exigencia del FMI y la UE causaron honda indignación popular, con meses de huelgas, campañas de desobediencia civil, ocupaciones de Ministerios y violentas protestas a veces mortales.

Ahora, la medida permitirá al gobierno trasladar la responsabilidad del destino del país al propio pueblo. Los principales diarios griegos opinaron hoy que la decisión de Papandreu es un movimiento de enorme riesgo.

«El gobierno griego ya ha declarado la bancarrota política», señalaba el principal diario Eleftherotypia. «El país ya tiene problemas (…) ahora, con el referéndum, se encuentra al borde del abismo», señalaba un editorial. El diario Etnos aseguró que la noticia es una «doble tirada de dados, por el voto de confianza y el referéndum», mientras el diario Ta Nea consideró que ambos suponen un alto riesgo para el gobierno.

Según un sondeo realizado hace dos días por la compañía Kappa en Atenas, el 60 % de los consultados está en contra del acuerdo alcanzado en Bruselas con los socios europeos de Grecia.