En el Congreso nacional se están debatiendo 11 proyectos para modificar la Ley sobre maltrato animal sin embargo, si no se aplica la ley existente ¿sirven los nuevos proyectos?

En el marco de los once proyectos presentados en la cámara de diputados que pretenden modificar la ley 14.346, Ángel Gabriel Méndez analizó la ley actual que trata el maltrato y los actos de crueldad a los animales.

En la cámara de diputados, más precisamente en las comisiones de legislación penal y legislación general, ayer comenzó a debatirse los 11 proyectos que hay en danza para modificar la ley 14.346 sobre maltrato y actos de crueldad a los animales: la mal llamada ‘ley sarmiento’.

Solo uno de los proyectos habla de cambiar la condición de los animales y sacarlos del antiguo paradigma de ‘cosas’ para tratarlo como sujetos de derechos; los otros 10 hablan de aumentar penas, de cambiar puntos en el código penal.

Sin embargo hay serias preocupaciones, entre ellas la de los proteccionistas que se preguntan qué pasa si se deroga una ley y en el medio aparece otra, cual es el ámbito de aplicación, si hay recursos, o qué es lo que sucede con la prohibición de carreras de galgos donde jueces fallaron a favor de los galgueros. Es una preocupación que está en danza y nos convoca a que podamos participar en los debates

Podemos decir que en este ámbito, y en este status quo, lo que surge es una duda: en un gobierno donde a los animales se los toma como bandera política y propaganda con anuncios rimbombantes pero con pocas medidas en concreto ¿el tratamiento de estos proyectos nos distrae de otras cuestiones? ¿Es el momento ideal para tratarlos?

Veamos y recordemos que ya hay una ley en este momento pero no existen organismos que estén respaldados física y económicamente para llevarlos a cabo. Esta ley no es mala, pero sí tiene falencias. Lo que sucede es que no hay un apoyo real a la justicia para llevarlos a cabo. Hay que preguntarse cuál es el compromiso que asume o no el estado.

Seamos claros: si una ley no tiene respaldo, es letra muerta sin embargo reconocemos que se necesita un debate serio para llevarnos a un cambio real de cambio en la conducta de los gobernantes que lo único que hacen es oídos gordos con anuncios que no hacen al fondo de la cuestión que es nuestro destrato.