La politóloga, autora de Por qué funciona el populismo, explicó conceptos de la coyuntura política y social tan importantes como presen.-tes a apenas meses de las elecciones presidenciales.

Con el surgimiento de los gobiernos latinoamericanos de izquierda en la primera década del 2000, el concepto “populismo” atraviesa significados peyorativos y no tanto ligados a movimientos de masas con una característica particular: el liderazgo. En esa categoría podrían encuadrarse líderes políticos como Cristina Fernández de Kirchner, Donald Trump o Nicolás Maduro, líderes de movimientos con características que María Esperanza Casullo explicó en su obra ¿Por qué funciona el populismo? Explicaciones convicentes de un mundo en crisis.

La oriunda de Neuquén capital se doctoró en ciencia política en la Univesidad de Georgetown, es docente en la sede Alto Valle de la Universidad Nacional de Río Negro y publicó junto a la editorial Siglo XXI “¿Por qué funciona el populismo?”.

Para la autora, el populismo funciona porque “tiene la capacidad de crear identidad política. Algo que hace que un colectivo se sienta identificado al actuar”. “Los líderes populistas hablan a sus seguidores en la sociedad y les explican qué no funciona y qué hay que hacer. La explicación no se hace con un discurso programático. No es un programa de gobierno, sino un relato que tiene un héroe y un villano. El héroe es el pueblo. Un héroe dual pueblo-líder. También hay un villano que dañó al héroe y ahí es donde hay un enfrentamiento”, explicó Casullo en el ciclo Veníamos Bien, que se emite por Radio La Plata (FM 90.9)

La vigencia de Cristina Fernández de Kirchner en la arena política argentina no es casualidad, sino que la neuquina lo explica como “su capacidad, a lo largo de 12 años de gobierno y en la actualidad, de explicar qué es lo que está pasando. Los líderes populistas son la única voz que tienen suficiente autoridad para dar explicaciones y en el caso de Cristina es muy claro. Otras personas pueden decir las mismas cosas, pero no tendrían la misma autoridad”.

María Esperanza Casullo se doctoró en Ciencia Política en la Universidad de Georgetown (Maximiliano Luna/Infobae)

Más en profundidad, indicó que el liderazgo populista no se plantea en personas que dan órdenes, sino como en alguien que es “sirviente del pueblo”. “Es muy importante la narrativa de ‘autosacrificio’”, contó sobre los procesamientos y acusaciones que la ex presidenta sufrió desde que dejó el Poder Ejecutivo en 2015. Sin embargo, existe un tercer elemento para la autora en el caso de CFK: “ella ofrece a sus seguidores un horizonte de felicidad posible, es la invitación a ser parte de algo”.

Pese a que también se podría calificar de “populista” al liderazgo de Mauricio Macri, Casullo aclara que “no es un populismo de derecha total porque hay un uso limitado del discurso mítico. Tiene características populísticas, sobre todo en plantear que los problemas del país son de una única entidad: el kirchnerismo”. “Hay otro elemento no tan populista y es que no aparece la felicidad, sino que hay una reivindicación moral del sufrimiento. (Cambiemos) dice que debemos aceptar que somos un país pobre y que vivíamos sobre nuestras posibilidades”, sostiene la neuquina.

Por último, la doctora explica el mote de “villano” que aparece intrínseco al populismo: “está personalizado. No se trata de denunciar cuestiones abstractas, sino que son personas con nombre y apellido: Héctor Magnetto, el FMI, los economistas, el círculo rojo. El antagonismo está personalizado”.