La ex presidenta del Banco Central fue crítica con todas las decisiones económicas del gobierno nacional y señaló que no le sorprende la intención de reforma de la carta orgánica del BCRA.

Desde el inicio de la gestión de Cambiemos, Mercedes Marcó del Pont fue crítica con las políticas de corte ortodoxo que devaluaron el peso argentino y llevaron la inflación a niveles similares a los de hiperinflación de principios de la década de 1990. En esa línea, indicó que “no me sorprendió” el anuncio del gobierno de enviar al Congreso un proyecto de ley para reformar la carta orgánica del Banco Central. “En el primer memorándum con el FMI está clarito y explicitado”, aseguró.

En diálogo con Radio La Plata (FM 90.9), la economista agregó que el Fondo Monetario tiene tres intenciones: “Tienen tres obsesiones de su agenda ortodoxa: una es la reforma previsional, que al menos este año electoral no se va a dar porque va contra derechos de jubilados. La otra tiene que ver con la reforma y flexibilización laboral, para reducir derechos. La tercera es la reforma de la carta”.

Además, recordó el rol de la máxima entidad monetaria argentina e indicó que “cuando llegué al BCRA para regular a los bancos y las tasas de interés me decían que la carta orgánica no me dejaba. Era una barbaridad”. Y agregó, respecto a la gestión de Federico Sturzenegger: “Se autolimitó y los bancos hacen lo que quieren. Lo que el FMI pide ahora es que quede escrito”.

«Con Kicillof fueron a decir que son abiertos», aseguró Marcó del Pont.

Por otro lado, habló de transferencia de recusos y especificó que “lo que le sacan a trabajadores con tarifazos y eliminación de subsidios, se lo dan al capital financiero. Lo que sacan de inversión pública, tarifazos y esta locura, son recursos fiscales de impuestos que pagamos y economía productiva que se transfiere al capital financiero”.

“De cara al 2019 habrá que negociar con el FMI otras condiciones de repago a partir del crecimiento. La contra partida de esta deuda son dólares que no están, que se fueron de Argentina. Lo fugó un sector pequeño de la sociedad”, añadió respecto al futuro.

Por último, opinó también de la estrategia comunicacional del Fondo Monetario para mostrarse como “bueno”: “lo hacen para la foto. Es la imagen del nuevo Fondo: sensible, que a los pobres les tiran unas migajas. Dicen que son abiertos, pero le imponen al gobierno las políticas pero mucho más reforzado. El déficit cero es una locura lo que significa en recesión y pérdida de derechos para argentinos”.