En esta ocasión quien resultó víctima de esta situación es la marplatense Gabriela Faruffaldi, quien luego de concursar y obtener, por orden de mérito, un cargo, no puedo acceder al mismo por “ser mujer”.

La mujer habló con Radio La Plata (FM90.9) explicó que el problema se desató en 2014, cuando participó para ser adjunta de una materia, la cual consiguió pero nunca pudo dictar.

“Al pasar a ser adjunta me disminuía la carga horaria y el salario, al igual que a la otra persona que concursó y quedó como adjunto en segundo lugar”, explicó Faruffaldi al tiempo que comentó que frente a esta situación, “el titular pide que se nos reintegrara la misma carga que teníamos antes.”

Sin embargo, el Consejo Académico “no sólo se tomó su tiempo para resolver esta preocupación, sino que cuando lo hizo, actuó sobre el titular y el adjunto, a mí no me nombró”, denunció la mujer.

Escenario donde reflexionó: “Acá hay un claro ejemplo de discriminación. La persona que dieron el cargo es hombre, juez e integrante del Consejo”.

Tras manifestar ésto y dar detalles de la lucha que lleva hace largos años, la profesora disparó: “En la Facultad de Derecho, hay una cofradía, donde se acomodan las horas y los cargos muy arbitrariamente”.

Como si ésto fuera poco, la denunciante le confió a este medio que el Consejo Académico le manifestó que si había una cuestión de género, debía realizar  una denuncia por violación al protocolo de género,  “siendo que ésto recién salió en 2018”, señaló la mujer.

Además, “no tuvieron en cuenta que ya había elevada una denuncia por violación al protocolo; la misma Comisión se encargó de hacerla, no yo”, detalló.

Lejos de llamarse a silencio, Faruffaldi sentenció: “Todo lo que promociona la Universidad Nacional de Mar del Plata en cuanto a la cuestión de género y la Ley Micaela es ‘pour la galerie’”.