Para empoderar aún más la grandeza del sector, el colectivo CAME ha celebrado recientemente un acuerdo con la CGE, dirigida por Marcelo Fernández, que les permitirá, por la representatividad que ejercen, lograr consensos con el nuevo gobierno en pos de la mejoras necesarias para las Pymes Argentinas. Ambas organizaciones saben que esta nueva etapa gubernamental le debe garantizar a las pymes seguridad institucional y jurídica, continuidad en sus políticas y beneficios adquiridos en los últimos años (entre los que se destacan la Ley Pyme). Si bien es un sector, como tantos otros, que merece ser atendido y escuchado, las autoridades elegidas en las últimas elecciones saben que las pequeñas y medianas empresas le darán al país el crecimiento y despegue que se necesita para avanzar.

Sin embargo, se percibe un posible embate de sectores inescrupulosos vinculados a Osvaldo Cornide, quien pretende ser el abanderado del futuro de las pymes argentinas y convencer a Eduardo “Wado” de Pedro de tener la fórmula secreta para el desarrollo del sector, y esto podría profundizar la crisis que hoy enfrentan las empresas.

Lo que esconde Osvaldo Cornide son sus causas en la justicia penal por una millonaria defraudación contra OSDEPYM (la obra social de las pymes), por malversación de fondos y por fraguar el padrón de afiliados para beneficio propio, comprando de esta manera los votos que necesitaba para perpetuarse en el poder. También oculta las irregularidades y el nivel de corrupción de Osvaldo Cornide como dirigente gremial de CAME, OSDEPYM y el Instituto Asegurador Mercantil. Y su autoritarismo, despotismo, autocracia y falta de transparencia, a la hora de ejercer sus funciones. Por eso fue enfrentado por los dirigentes de CAME con mucha decisión.

Las pymes argentinas rechazan de manera categórica ese modelo de gestión porque ya no aceptan otra forma de liderazgo que no incluya la escucha abierta y el diálogo. Y mucho menos son cómplices de la gravedad de los delitos que están presentados en la justicia por lo que se imputa a Cornide civil y penalmente de gravísimas maniobras defraudatorias en su propio provecho.

Sería inaceptable que Osvaldo Cornide tenga alguna intención o ingerencia para liderar un grupo gremial empresario que hoy exige políticas modernas, de calidad, de crecimiento, tanto para cada uno de los comercios y cámaras que conforman CAME como para el país en general. Sus decisiones y liderazgo personalista solo llevaron al éxito de su propio patrimonio y a intereses personales en desmedro de la calidad institucional y el crecimiento que las pymes argentinas requieren y merecen.

Mientras que en un bar de la esquina de CAME se comentaba que Matías Kulfas promueve el diálogo y el consenso para desarrollar políticas actuales, modernas y de factible aplicación que tienen la intención de promover el nacimiento, crecimiento y consolidación de comercios y pequeñas y medianas empresas, Eduardo “Wado” de Pedro es sorprendido en su buena fe en los desmanejos del extitular de CAME, Osvaldo Cornide, que están siendo investigados en los tribunales federales de Comodoro Py, que incluyen falseo de padrones de OSDEPYM (la Obra Social de las pymes), balances adulterados y desaparición de $85 millones girados por AFIP en concepto de aportes de la seguridad social de los afiliados. También desconoce el enriquecimiento ilícito con el que se benefició Osvaldo Cornide y que asciende a $456.185.294, según se ha hecho público.

Cornide fue echado de CAME en abril del 2017 por una mayoría que decidió elegir la democracia y repudiar la autocracia. Asimismo fue echado de OSDEPYM luego de que la justicia invalide una asamblea en la que encumbró un directorio ilegal e ilegítimo, al comprobarse la inclusión de directores que no figuraban en el padrón original de afiliados de la obra social pero que habrían sido incluidos de manera manual con retroactividad para cumplir con el requisito de un año de antigüedad.

Otro capítulo, pero que se explica con el abultado patrimonio neto declarado por Cornide (500 millones de pesos entre propiedades y cuentas en Argentina y el exterior) son los gastos personales, injustificados, que fueron pagados con dinero de OSDEPYM en concepto de honorarios bajo el paragüas de “retiros de fondos, órdenes de pago informales por caja o en efectivo, comisiones indebidamente abonadas, y demás inescrupulosos fraudes”. Dinero que le pertenecía a los afiliados de la Obra Social y a las cámaras y federaciones empresarias Pymes que conformaban CAME durante su conducción. Dinero que podría (y debía) haber sido utilizado para otorgar beneficios concretos a quienes merecían recibirlo.

Las Pymes no olvidan ni son cómplices. Las pymes solo quieren trabajar con transparencia, diálogo y ser el motor que lleve al país al éxito que nos debemos.