El proyecto que busca la puesta en valor, refuncionalización y ampliación del histórico edificio de la Cooperativa Obrera en Bahía Blanca, abrió un interesante cruce de opiniones entre el Colegio de Ingenieros, que considera que la obra no solo es viable sino también deseable, y el de Arquitectos que pidió una reducción de la escala para acompañarlo.

La propiedad, que se encuentra cerrada y en estado de abandono desde hace 14 años, está ubicada en la esquina de la calle Brown y Avenida Colón, y se la conoce como el “Centro de Compras”, ya que allí funcionó el primer shopping de la ciudad entre los años 80 y 90, aunque su última propietaria fue la cadena de electrodomésticos Ventura, que desapareció en 2005.

El proyecto propone mantener la fachada histórica, refuncionalizar el interior, y “pinchar” un torre de 19 pisos por encima, con la promesa de que la estética será similar a la de un “crucero”, lo que abrió el debate entre profesionales de diferentes ramas.

En ese sentido, el ingeniero Ricardo Kloster consideró que el debate sobre esta obra podría convertirse en un “caso testigo” para modernizar las normas de edificación en Bahía Blanca y flexibilizar, por ejemplo, los límites de construcción en altura, y avanzar con la necesidad de construcciones amigables con el ambiente.

El profesional consideró muy positivo que el edificio vuelva a ser utilizado, y desde el Colegio de Ingenieros resaltaron además la potencialidad de creación de puestos de trabajo que la obra podría significar para el mercado local, no solo para ingenieros, arquitectos, técnicos y trabajadores de la construcción, sino también para todos sus gremios, y proveedores de materiales.

Desde el Colegio de Arquitectos, en cambio, consideraron “una locura” avanzar con la obra proyectada, cuestionando el “impacto ambiental” que la misma puede tener para esa zona de la ciudad, y argumentando que por tratarse de un edificio patrimonial “no tiene justificativo”.

De todas maneras el arquitecto Daniel Morón admitió que en caso de reducirse la escala, la obra sería posible, por lo que le cerró la puerta a cualquier modificación de las normativas sobre construcción para permitir el desarrollo de esta u otras torres en el futuro.

La discusión está abierta y deberá decidir el Concejo Deliberante local, mientras tanto los profesionales de las diferentes ramas preparan sus argumentos a favor y en contra en el caso de que el cuerpo deliberativo y la sociedad bahiense reclamen su opinión.