Fiebre mundialista en el país, a horas de saber si Argentina sigue dentro del Mundial Rusia 2018 o no, el periodista y escritor Matías Bauso, trae a colación historias del Mundial 78, una competición en un contexto complejo y con mística.

Una de las grandes historias que presenta el libro 78 Historia oral del mundial, cuenta la creación y el recambio del famoso logo de aquél Argentina 78.

La historia cuenta que en el año 1962, una vez seleccionados los países anfitriones de los futuros mundiales (México ¨70; Alemania ¨74 y finalmente, Argentina ¨78), se abre en Argentina en 1972 durante el gobierno de facto de Agustin Lanusse, un concurso para determinar el isotipo, el logo del mundial.

«Ese concurso lo gana Ronald Shakespear quien fue quien hizo después las señaleticas de las calles en los subtes», relató el autor de libro. El logo diseñado era muy similar al que será más tarde el logo de Estados Unidos ¨94.

Con el gobierno peronista, en 1974 se realiza el recambio del logo que aparece por primera vez, en la final del mundo de Alemania el logo final, representando una pelota de fútbol rodeado por lineas celestes que en su momento, simulaban manos que sostenían el balón formando también la figura de la copa del mundo.

 

Es que la organización del mundial estaba bajo la órbita de López Rega, quien en conjunto con Hilario Vázquez cambian el logo que muy a pesar de las leyendas urbanas, y según las mismas voces de quienes realizaron el cambio de logo, simboliza los dos brazos de Perón abrazando la pelota en el medio.

«Lo que sustenta esto es que cambiaron el logo anterior, y que una vez asumido el gobierno militar, publican una doble página en El Gráfico, con noticias del mundial desde marzo del 76 hasta el 78, que aparecen sin logo oficial», relata Bauso en su libro, porque los militares intentan modificar ese logo por esas reminiscencias peronistas.

Muy a pesar de las intenciones del gobierno de facto la FIFA, les advierte finalmente al gobierno dictatorial de Argentina, que de ninguna manera podían volver a aquél primer logo del ¨72, porque ya tenían vendidas y realizadas cuestiones con aquél definido en el ¨74.

Este relato, que quiebra mitos y leyendas habla también, como tantas otras historias del libro de Matias Bauso, de que el Mundial «excede a la dictadura, por lo que no se puede abordar el Mundial del ¨78 sin la dictadura pero no sólo desde la dictadura», concluyó el auto.