Según una investigación realizada por el New York Times, documentos revelan que varias conversaciones de usuarios de Fabebook se filtraron en plataformas como Spotify, Netflix, Amazon y el mismo Bank Royal de Canadá.

De acuerdo a los documentos, la compañía de Mark Zuckerberg compartió los datos sin el consentimiento de los usuarios y generó así su modelo de negocio a través de la publicidad. Actualmente, Facebook sigue siendo la red social más grande el mundo con 225 millones de usuarios, sin embargo la mitad de estos permanecen inactivos, pues han migrado a redes como Instagram o Twitter.

El problema surgió cuando Facebook autorizó a Bing, el buscador de Microsoft, de ver todos los nombres de las amistades de los usuarios. A Netflix y a Spotify les permitió leer los mensajes privados.

Las compañías involucradas salieron a aclarar que en ningún momento se pudieron ver los mensajes, y que, como dijeron desde Amazon, los datos fueron usados para mejorar la calidad de la experiencia de los usuarios sin violar su privacidad.

«Amazon utiliza las API (interfaces de programación de aplicaciones) proporcionadas por Facebook para habilitar las experiencias de Facebook para nuestros productos. Por ejemplo, dar a los clientes la opción de sincronizar los contactos de Facebook en una tableta de Amazon», sostuvo el gigante de las redes sociales en un comunicado, y agregaron que «Utilizamos la información solo de acuerdo con nuestra política de privacidad».

Con esta polémica concluye un año negro para Mark Zuckerberg y su compañía, que después del escándalo de Cambridge analítica y los pésimos servicios de traducción, especialmente en Birmania, perdió 84 puntos de cotización en la bolsa desde finales de julio.