Un detallado informa de las Universidad de Avellaneda analizó el desarrollo de la industria láctea a nivel nacional entre los años 2015 y 2018, demostrando que a pesar de que el precio de la leche al consumidor aumentó en ese período un 170 por ciento, el márgen de ganancia de los tamberos decreció un 0,3 por ciento profundizando la crisis del sector.

Además el resto de los indicadores también son negativos y muestran una caída del 17,7 por ciento en la producción y el cierre del 8,1 por ciento de los tambos, con la consecuente desaparición de fuentes de trabajo y la pérdida de movimiento económico en algunas localidades del interior.

El aumento de precios provocó una baja en el consumo del orden del 10 por ciento, lo que ya había sido advertido por algunos estudios realizados por sindicatos y movimientos sociales, que daban cuenta de una baja en el consumo de leche en los sectores populares.

La merma alcanza al resto de los productos lácteos y no solo a la leche fluida, ya que tanto la leche en polvo, como los yogures, flanes, postres a base de leche y hasta los quesos registraron baja que van del 4,2 al 8,4 por ciento, con una baja promedio solo para 2018 del orden del 1,7 por ciento.

En materia de cierre de tambos y pérdida de empleos, solo el año pasado desaparecieron 775 establecimientos y desde el 2015 son 944 los que dejaron de producir, generando la pérdida de 4100 puestos de trabajo directos y una alta concentración ya que la mayoría de los que abandonaron la actividad eran pequeños o medianos productores.

La autoridades de las carteras de agrindustria tantoa nivel nacional como bonaerense vienen haicendo esfuerzos por demostrar una leve mejora en la actividad del sector, que permita proyectar un futuro auspicioso luego de 3 años de caída, sin embargo los números son demoledores y entre los productores reina el pesismismo, incluso en aquellos que logran mantenerse a flote.