En los últimos años, el móvil se convirtió en el principal dispositivo electrónico que usa la población para acciones cotidianas. Ver las noticias, comunicarse, compartir, hacer compras y transacciones son las actividades más comunes que la gente hace desde la comodidad de una pantalla. Sin embargo, a medida de que el uso del teléfono se mantiene en auge, también lo hacen los métodos para meterse con nuestros datos.

Actualmente, varios medidores estiman que en la web existen mil millones de sitios, cuya navegación desde los móviles ronda el 65%. En términos de comercio virtual, en e-comerce el 26% de las operaciones se realiza en dispositivos celulares.

En el último Hot-Sale, el 53% de las compras fueron concretadas desde un teléfono. Lo cierto es que los productos que se venden en línea salen más baratos porque los costos se reducen al no tener un lugar físico para realizar la transacción.

No obstante, a pesar de lo maravilloso que parezca no tener que recurrir a una presencia física y orgánica para relacionarse con el mundo, ya que desde el ámbito virtual se puede hacer casi todo, es importante tener en cuenta varios cuidados acerca del uso del celular.

Es primordial mantener un código de bloqueo para acceder al dispositivo. Desde un patrón para introducir a la pantalla hasta la huella digital, en caso de pérdida o robo es el primer obstáculo para proteger el contenido.

Igualmente, no es aconsejable vincular el número del teléfono a las redes sociales. Facebook, Instagram, Twitter, entre otras, ofrecen la posibilidad de registrar la línea por “motivos de seguridad”, pero a raíz de los últimos escándalos en lo que se aprovecharon de la centralidad del teléfono para usar los datos que tenemos para vendérselos a las grandes compañías, es mejor actuar con precaución.

En el caso de las transacciones bancarias, es importante que estas se efectúen en la red privada, ya que en lugares públicos, como en las plazas y los cafés alguien puede espiar con mayor facilidad.

Otro aspecto llamativo tiene que ver con lo se comparte, la palabra clave es control, es decir, mantener cierta discreción con el nivel de exposición que se pueda llegar a tener.