Hablan de un “Acuerdo por el Empleo en la Indumentaria”. Un eufemismo que no es más que una trampa para el sector textil porque alienta la reducción de las indemnizaciones y el aguinaldo; flexibilizar las jornadas laborales y las vacaciones e impulsar jornadas de 12 horas, o más. Cuando hablan de “regularizar el trabajo a domicilio” lo que están fomentando es el trabajo esclavo en talleres clandestinos. Y las cooperativas sabemos de sobra que la explotación laboral en talleres clandestinos, como los de la marca Awada, son sinónimo de muerte. Ya perdimos muchas vidas de trabajadores y trabajadoras en condiciones inhumanas.

En un nuevo golpe al pueblo, este Gobierno intenta avanzar con una reforma que lo único que genera es más hambre y exclusión porque -a la hora de competir en el mercado- nos pone a las cooperativas de trabajo en una situación de más precariedad. Sin demanda no hay competencia, la demanda es el gran problema que tiene que resolver este Gobierno. Y no lo hace. Este proyecto responde más a pedidos del Fondo Monetario Internacional y a exigencias de los amigos del poder que a los intereses de la clase trabajadora.

Los gremios textiles y el empresariado ya rechazaron esta iniciativa, y desde la Red Textil Cooperativa celebramos la unidad del sector. Pero al Gobierno poco le importan esos factores políticos porque Daniel Awada, cuñado del presidente Macri, es el mayor interesado de que este proyecto triunfe.

De aprobarse esta reforma las marcas no serían responsables de las irregularidades que sucedan en los talleres clandestinos que trabajan para dichas marcas. Y como el cuñado de Macri es dueño de la marca Awada y de la línea de ropa para bebés Cheeky, por las cuales fue denunciado en varias oportunidades, se vería directamente beneficiado con la iniciativa del macrismo. Así funciona este gobierno.

Llevamos tres años de golpes al sector textil. La apertura de las importaciones, la caída del mercado interno, el aumento del dólar, la inflación y el cierre de programas estatales nos llevaron a una crisis textil que no vivíamos desde los 90. Y ahora este gobierno vuelve a insistir con la reforma laboral que hace dos años rechazamos con nuestros cuerpos baleados en las calles del Congreso. Porque es así: el cuerpo siempre lo ponemos nosotros y nosotras. Nunca ellos.


*Presidente de la Red Textil Cooperativa, secretario de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT)