Se acercan las fiestas y hay que tener precauciones para cuidar a nuestros compañeros queridos: los animales no humanos. Un relato conmovedor que te hará repensar sobre si de verdad te interesa tu perro o gato.

Tobby era un cachorro deambulando, pequeño y frágil. Recuerdos las noches sin dormir, extrañando a su madre. Acompañándonos en nuestro hogar.

Iba de acá para allá. A los meses, sus pequeñas travesuras. Ese día que llegamos estaba todo roto, todo tirado. No sabíamos si abrazarlo o retarlo. ¿Qué decir? Era él. Hacía lo que le salía.

Comía y comía, no había quiñen lo pare. Todas esas tardes juntos diciéndonos “quédense tranquilos, yo estoy acá y los cuido”, como cuando escuchaba un ruido y se ponía atento. Cuántos días, meses, años compartió todos nuestros buenos y malos momentos. Lo amábamos.

Se enfermó, lo llevamos al veterinario, sufrimos mucho. No sabíamos si iba a salir de esa pero salió y continúo con toda su valentía. Él nos decía “no me voy a ir, sigo con ustedes”. Pasaron los años y un día de navidad, de festejos, se notaba que él intuía que iba a venir gente. Iba de acá para allá. De golpe alguien dejó el portón abierto. Comenzaron los estruendos, los petardos, las bombas, las bengalas.

Nosotros lo amábamos pero en ese instante nos olvidamos de él. De golpe no estaba. ¿Dónde está Tobby? Buscamos de acá para allá y no. No estaba. Se había ido asustado, temeroso, ansioso. Algo que sabemos que le pasó pero nunca más lo volvimos a ver.

Lo amábamos pero no lo suficiente. No tenía una identificación, no tenía una chapita que dijera “soy Tobby, llamá a este número”. Buscamos y buscamos pero nunca más lo volvimos a ver.

Lo amábamos pero no lo suficiente.

Esta historia te puede suceder a vos, se acercan las festividades: navidad y año nuevo. No cuesta nada, una chapita identificatoria, algo que pueda decirle a una persona que este animal tiene un hogar. Llamá a este número para que las personas que lo amen sepa dónde está.

La mayoría de los animales no tienen identificación y cuando se pierden no es fácil volverlos a encontrar pero sí facilita muchísimo una identificación.

Por favor, si los amás, amalos bien.

Vienen las fiestas y por más que peleemos aún sigue la pirotecnia y ellos son los que sufren las consecuencias.