Para contener a la inflación, el Banco Central facilitará la venta en el mercado cambiario dependiendo de la dinámica de volatilidad.

En un nuevo cambio radical de la política monetaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidió este lunes que, ante “la volatilidad” que sufrió el tipo de cambio la semana anterior, podrá vender dólares sin importar si el precio se encuentra en la zona de no intervención. De esta manera, la entidad monetaria eliminó virtualmente las bandas de flotación implementadas en octubre de 2018.

Pese a que no puntualizó en qué momentos intervendrá y por qué montos, el comunicado del BCRA destaca que “dado el aumento de la volatilidad cambiaria observado en los últimos días, el COPOM (Comité de Política Monetaria) considera que el BCRA debe reforzar el sesgo contractivo de la política monetaria interviniendo en el mercado cambiario para reducir más agresivamente la cantidad de pesos y de esta manera contribuir al adecuado funcionamiento de dicho mercado”.

En esa línea, el Central decidirá vender dólares “aún si el tipo de cambio se ubicara por debajo de $ 51,448, cuyo monto y frecuencia dependerán de la dinámica del mercado”. Por otro lado, afirmó la entidad monetaria, “si el tipo de cambio se ubicara por encima de $ 51,448, el BCRA incrementará de U$D 150 a U$D 250 millones el monto de la venta diaria estipulada hasta ahora. Asimismo, podrá determinar la realización de intervenciones adicionales para contrarrestar episodios de excesiva volatilidad si lo considerase necesario”. En paralelo, el Tesoro continuará con las subastas diarias de US$ 60 millones.

La búsqueda del Gobierno con este tipo de medidas tiene lisa y llanamente dos componentes: contener a la inflación y continuar la fuga de capitales. En el primer sentido, la intención es acompañar el anuncio de Precios Cuidados de la semana y evitar aumentos en alimentos, combustibles y bienes importados. Respecto a la segunda premisa, que continúe el libre ingreso y egreso de capitales y la compra irrestricta de dólares en un marco de debilitamiento de reservas del Banco Central.

Por caso, cuando el FMI efectuó el último desembolso a principios de abril, la entidad monetaria contabilizó un máximo de US$ 77.481 millones y apenas 20 días después se redujo a US$ 71.898.