Un femicidio vinculado sin conocer el nombre de la madre de Ciro Peñalba y el caso de una joven a la ‘que le gustaba el sexo’ pero que fue asesinada y violada en Mar del Plata, sin culpables y con un fallo vergonzoso, reflejo de una sociedad del siglo pasado cómplice de del ‘macho’/homicida.

Tanto Ciro como Lucía eran menores de edad. El diez y ella 16 ¿No son los dos parte de un mismo sistema y de una misma causa y efecto?

“No existen elementos probatorios que permitan señalar que Lucía se encontraba en una situación de subordinación o vulnerabilidad que le imposibilitaran consentir libre y voluntariamente una relación sexual, no habiéndose visto forzada ni física, ni moralmente a concurrir a la vivienda a Farías el día en que ocurrió su deceso”.

En paralelo a conocer la sentencia, Juan Cruz Chirino, el hombre que asesinó a Ciro, chateó con un amigo antes de suicidarse.

—“Me mandé un moco”, “¿qué escuchaste?”—, contestó Juan.

—Que acuchillaste al nene—, le respondió el compañero sorprendido por la noticia.

—Esa puta de mierda le mandaba mensaje al tipo al lado mío. En la cama —, aclara.

—¿Pero al nene qué le pasó?—, repregunta el amigo, consternado por la muerte de Ciro. Importa más la muerte del niño que la complicidad de la violencia ejercida por parte de Juan a Soledad Andrea Marcos.

—Nada, un moco.

—¿Pero está bien? Tenés que entregarte—, casi suplicando.

—Estoy acá encerrado en la pieza. Afuera está el Grupo Alcón, todo. Un quilombo. Se me salió la cabeza —. Se excusa Juan y continúa —Me empezó a maltratar hace un rato a la mañana y no di más viejo —, no dio más, la mató en vida.

—Calmate y entregate. ¿Es verdad lo del nene?— vuelve a preguntar el amigo. La cara de Ciro ya estaba en todos los medios; de la madre solo se sabía que estaba en el Hospital y el padre había volcado con el auto a causa de la noticia.

—No quería que la lleve porque el otro tipo la pasaba a buscar—, continúa indignado Juan. Y es que el peso de que su ex pareja lo dejara por el padre de Ciro es más fuerte que todo. —Sí, es verdad. No sé cómo estará.

—Bueno, entregate. No hagas más cagadas.

Más cagadas. Fue un error haber matado a Ciro, ¿qué culpa tenía él si la pelea era con Soledad?

Ciro tenía diez años; los vecinos quedaron consternados por el homicidio. Al preguntarles por la situación comentaban que Juan “era un buen tipo. Nos sorprende a todos los que pasó con el nene. Sabíamos que tenían problemas de pareja con celos de por medio”.

“Problemas de pareja”, todos fueron cómplices pero esto no importa. Murió Ciro. La madre había denunciado al homicida: tenía una restricción perimetral y sin embargo él le disparó a ella y mató al nene.

Salvemos las dos vidas. El niño tiene que vivir: Ciro tenía que vivir y no debía estar en el medio de una “relación tóxica y violenta” como ya conocían los vecinos y amigos del homicida.

Una sociedad cómplice que solo se indigna cuando muere un niño pero no se pregunta ni cuestiona a la mujer que puede que tan solo tenga 16 años. “¿Qué hacía el nene en medio de la discusión de los dos?”, se pudo escuchar. La pregunta debería ser “¿porqué un hombre es violento?”. Femicidio vinculado es la carátula. Y es que Ciro fue una “cagada” porque la víctima real era y es Soledad, la hija de puta es ella que seguía hablando con David.

Locura, problemas psiquiátricos es lo primero que preguntan los periodistas y la sociedad para entender cómo un hombre puede matar a un niño. Pero para tres personas que violan, torturan y matan a una piba, está todo bien. Ella se lo buscó por puta y drogadicta.

Complicidad. Justicia divina para Ciro. ¿Justicia divina para Soledad? ¿Qué hubiese pasado si se actuaba antes, cuando ella radicó la denuncia contra él? ¿Qué hubiese pasado si se deconstruía antes al ‘macho’ que no podía permitir que su ex mujer hiciera su vida? ¿Qué hubiese sucedido si los amigos y vecinos salían antes a hablarle a Juan para que no agrediera a Soledad?

Capaz no accionaban porque Soledad era una puta. “No, ahí no me meto. Pero Ciro no tenía nada que ver”.

“Le enseñan sexualidad a los chicos”. “Con mis hijos no te metas que los educo yo”, dicen los pro-vida que no quieren que en las escuelas se den clases de Educación Sexual Integral para deconstruír al ‘macho’ y la sociedad machista. Para respetarse y respetar al otro.

“Lucía tenía relaciones sexuales con quién y cuándo querían”, dijeron los jueces para justificar un femicidio: era una puta. No importa cómo murió, aún teniendo 16 años; y es que ella también era hija, pero una hija puta y drogadicta.

Contradicciones miles que solo se remiten a la justificación de un inocente: Ciro pero ¿y Lucía?

No importa: era una puta. Como tal vez podría serlo Sandra. “Esa puta de mierda le mandaba mensajes al tipo al lado mío. En la cama”, dijo Juan. Pero la cagada es que mató al hijo, no a ella.

Capaz, y como la justicia machista procede, si la hubiera matado a ella y no a Ciro, el caso no trascendía.

Esta semana el Ministerio Público Fiscal difundió los datos del desarrollo de las causas de violencia de género que se iniciaron a partir de las denuncias en la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia. Los datos recabados confirman que en el período 2015- 2017, el 72% de las denuncias terminaron con un sobreseimiento, en tanto sólo un caso tuvo condena en juicio oral.

Con mis hijos no te metas, con ellas sí. Hablar sin saber. El problema no es la sexualidad sino el empoderamiento y la deconstrucción del ‘macho’ que la sociedad avala. “Cogela, no pasa nada. Se la cogieron todos”. Así educaron al macho: a coger, a mandar a la mina que es de su propiedad. Pero con los chicos no, con ellos no te metas pero ¿y Lucía, Candela, Ángeles, Chiara, Micaela, Araceli, Dahiana, Anahí, Natalia y tantas otras jóvenes?

“Se les pide que se bajen los pantalones para que se empiecen a tocar, mientras todos miran. Luego se les enseña cómo los adultos disfrutan el tema del sexo. Se los hace pasar para que practiquen las posiciones”, dice un audio viral de un “pro vida” como si el problema fuese la sexualidad.

Y es que sí. Si la Ley que ya tiene doce años les enseñara a disfrutar a los pibes de su sexualidad con respeto al otro, la historia seria otra.

¿A qué le tienen miedo? A que su hijo sepa cómo cuidarse y deconstruírse. Una sociedad que reflexiona y se cuestiona es el principal miedo de los que tienen el poder ¿será ese el miedo?

“Con mis hijos no te metas” repiten. No se metieron, lo criaron para matar, para asesinar, para violar, para creerse dueño del cuerpo, pensamiento y vida de otro.

“Con mis hijos no te metas”, hasta que los matan y ahí si saltan y pretenden ser escuchados. Pero ojo, que no sean putas, putos y drogadictos. En ese caso está todo bien.

“Con mis hijos no te metas”, todos somos hijos. Si no nos metemos, somos cómplices de la barbarie.