A pesar de que existe una Dirección de Protección Animal municipal que secuestra animales, no se sabe qué se hace con ellos.

Lucila Laberne contó que en la capital provincial “empezaron a crecer los casos de maltrato y la cantidad de caballos sueltos en la vía pública porque es un peligro para los ciudadanos. Trabajamos mucho durante la gestión anterior y hace dos años, con el cambio de gestión, teníamos la expectativas puestas para poder tomar en serio esto”, pero no fue así.

Relató un caso en el que apareció un potrillo agonizando y al que se acercaron dos personas de la Dirección de Protección animal, pero “les dijeron que metieran el potrillo adentro para que se muriera porque se generaba mucho lío”.

Además, criticó porque “empezaron a secuestrar ahora que estamos cerca de elecciones porque necesitan votos. Sabemos dónde van inicialmente, pero no sabemos el fin y no lo contestan. Esta persona siempre estuvo a favor de esta gente. No hay una estructura para perros, gatos ni caballos. No hay lugares que los cuide”.

Pese a la desidia del área animal de la Municipalidad, se quejó porque “denunciando en la secretaría no van a tener mucho éxito. Estamos en un momento en el que no sabemos si es preferible hacer la denuncia o que el animal siga a la buena de dios y que venga una mano mágica que lo salve”.

“El maltrato aumentó. Va relacionado a cómo está la sociedad psicológica y económicamente. Es una sociedad cada vez más enferma a mujeres, a niños y eso lo vuelcan a animales. Si no tiene valor la vida de un hijo o de una mujer, menos la de un animal”, finalizó Laberne.