Un informe midió los productos que más incremento sufrieron y aparecen insumos básicos como harina, fideos, pollo, pan y arroz como los más afectados.

Un relevamiento de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) dio cuenta de la crisis económica en la que continúa sumida la Argentina y los sectores sociales más bajos son los que más padecen la situación.

El fuerte incremento en productos de primera necesidad en niveles más altos que el Índice de Precios del Consumidor (IPC) refleja, ante la imposibilidad de sustituirlos, un impacto directo  en los indicadores de pobreza e indigencia.

En esa línea, del informe del Observatorio de Políticas Públicas detalló que, en marzo de 2019, las subas interanuales fueron del 164,3% en harina; 96,4% en fideos secos; 90,9% en pollo; 80% en panificados; 73,9% en carne picada y 71,7% en el arroz.

“Estos aumentos traslucen un proceso asimétrico que se separan de la inflación promedio general. Por caso, el rubro ‘leches, lácteos y huevos’ del IPC para el segmento GBA, en un año ya aumenta casi 13 puntos por sobre la inflación general”, sostiene el informe y agrega que la contracara de este proceso es la rotunda caída del poder adquisitivo de los ingresos. Medido en relación al índice de salarios, se registra una caída de poder de compra de alimentos y bebidas en el orden del 11,7% en el último año”.

El problema parece más grave si se toma como referencia el IPC general (189%) en el periodo diciembre 2015-marzo 2019: hay productos que duplicaron ese número como el aceite de girasol (337%) y la harina de trigo (323%). Otros artculos de primera necesidad han tenido fuertes aumentos y superiores al IPC general como tomate redondo (297%), manteca (270%), sal fina (267%), hamburguesas (218%), huevos (220%), fideos largos (204%), queso en barra (216%), leche entera común (208%), pan francés (206%), café molido (202%), bizcochitos de grasa (192%), te común (196%), agua mineral (188%), banana (189%) , entre otros.

En cuanto a los salarios, las caídas alcanzan el 33% en el caso de los sueldos agrícolas y de los mineros. Es decir, se les ha quitado 4 meses de su ingreso anual en apenas 3 años. Los industriales han perdido con la misma lógica un 28,3% (más de 3 meses). Los que menos perdieron fueron los trabajadores de la intermediación financiera aunque también con una pérdida importante (más de 2 meses). En promedio los trabajadores registrados del sector privado formal perdieron en 2 años un 25,8%, detalla el informe.

El estudio completo del Observatorio de Políticas Públicas-UNDAV: