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Endeudamiento familiar

La morosidad alcanza niveles récord y se convierte en un cóctel explosivo

El deterioro del salario real, la caída en la masa de ingresos y los tarifazos empujaron a las familias a un sobreendeudamiento insostenible para poder comer y pagar las cuentas.

Octavio del Real
29/09/2026
La morosidad alcanza niveles récord y se convierte en un cóctel explosivo

El endeudamiento de los hogares argentinos continúa siendo un tema sensible y la morosidad tanto en el sector financiero como en el no financiera continúa escalando a niveles récord.

En ese sentido, el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) correspondiente a septiembre, la morosidad de las familias en el sector financiero trepó al 13 por ciento, un nivel récord que solo encuentra precedente en la crisis de 2001.

El incumplimiento con proveedores no financieros (es decir, billeteras virtuales, financieras y tarjetas comerciales), en tanto, escaló al 33,9 por ciento, superando los registros de la pandemia de Covid-19, cuando había alcanzado un pico del 27,1 por ciento en mayo de 2020.

De este modo, el documento confirma que el crecimiento del default familiar dejó de ser un problema de administración individual para convertirse, estrictamente, en un problema de ingresos. La pérdida del poder adquisitivo del Salario Mínimo Vital y Móvil de más del 40 por ciento acumulada durante la gestión de Javier Milei, sumada a un retroceso del salario real registrado del 14,3 por ciento desde noviembre de 2024, destrozó la capacidad de pago de la población.

A este panorama se le suma también el deterioro generalizado en la masa de ingresos reales —que contempla tanto la suma salarial de los trabajadores registrados como los haberes de jubilados y pensionados— con una pérdida acumulada de 8,3 puntos porcentuales durante la era libertaria.

De acuerdo al CEPA, el recurso al crédito operó inicialmente como un colchón paliativo que postergó temporalmente los efectos del ajuste. Sin embargo, la asimetría entre los ingresos estancados y los gastos indispensables terminó por hacer estallar la economía doméstica.

Mientras los salarios informados por el INDEC acumularon un incremento del 253 por ciento desde enero de 2024, las tarifas de los servicios públicos esenciales experimentaron subas desproporcionadas: el gas aumentó un 2.071 por ciento, el transporte público hizo lo propio en un 1.442 por ciento, el agua se incrementó un 544 por ciento y la energía eléctrica un 393 por ciento.

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Esta brecha obligó a millones de hogares a recurrir al endeudamiento con tarjetas y aplicaciones no para adquirir bienes durables, sino para cubrir la canasta básica y evitar el corte de los suministros del hogar.

¿Qué pasa en PBA?

La provincia de Buenos Aires mantiene un escenario crítico ya que, según el relevamiento previo del CEPA, el territorio bonaerense concentra a 2.222.026 personas en situación de mora —el 37,4 por ciento del total del país—, encabezando el ranking nacional por volumen de deudores.

Asimismo, la provincia registra un ratio de mora general del 18,1 por ciento, con picos del 38,1 por ciento en billeteras virtuales y del 15,2 por ciento en el sistema bancario, manteniendo a más de 1,4 millones de bonaerenses encuadrados en la Situación 5, la categoría calificada como irrecuperable por el Banco Central.

El estudio del centro de estudios verificó una correlación directa entre el nivel salarial promedio de cada jurisdicción y el ratio de irregularidad crediticia. Las provincias con remuneraciones más alejadas de la media nacional presentan los mayores índices de morosidad.

La Rioja encabeza el ranking del país con una mora del 23,1 por ciento, en un territorio donde los salarios se ubican un 31,5 por ciento por debajo del promedio nacional. Le siguen Santiago del Estero, con sueldos un 29,2 por ciento inferiores a la media y un 18,1 por ciento de mora, y Misiones, con ingresos un 29,7 por ciento más bajos y un 16,9 por ciento de incumplimiento.

Los sectores más asfixiados

En otro orden, el informe del CEPA advirtió que, lejos de tratarse de un fenómeno marginal o circunscrito a sectores jóvenes sin cargas familiares, el 70,7 por ciento de las personas con deudas irregulares —4.185.913 personas a nivel nacional— se encuentran en el rango etario de 25 a 54 años, golpeando de lleno a la población económicamente activa y a los jefes y jefas de hogar.

En términos de montos acumulados, el segmento de 35 a 44 años es el más comprometido de la estructura financiera. Esta franja etaria concentra el 30,6 por ciento del volumen total de la mora del país, acumulando un saldo deudor en situación irregular de 4.639.030 millones de pesos.

De ese total, 3.204.472 millones de pesos corresponden a compromisos bancarios impagables y 1.434.559 millones a deudas contraídas con billeteras virtuales, confirmando un círculo vicioso de sobreendeudamiento que amenaza con consolidar un colapso social en las familias trabajadoras.

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