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Análisis geopolítico

El lugar de Argentina en la reconfiguración mundial

El analista y periodista, Nicolás Sampedro, habló sobre los cambios en el orden global, la caída de la hegemonía norteamericana, el ascenso chino y las incongruencias de la gestión de Javier Milei en la discusión global.

Franco Coscarelli
29/09/2026
El lugar de Argentina en la reconfiguración mundial

En diálogo con el analista internacional y periodista, Nicolás Sampedro, en Código Baires analizamos las transformaciones de la escena internacional, la pérdida de eficacia de los organismos multilaterales, el avance del proceso de desocialización y las implicancias de la política exterior argentina en un mundo en resquebrajamiento.

Ascenso del mundo multipolar

Durante la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas, quedó en evidencia que la crítica al funcionamiento del organismo ya no proviene únicamente de sectores periféricos o disruptivos, sino de líderes de todo el arco político e ideológico. Según Sampedro, las instituciones surgidas tras la Segunda Guerra Mundial y los acuerdo de Bretton Woods, como la ONU, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, muestran signos de desgaste e incapacidad para cumplir su objetivo fundacional de evitar conflictos.

Esta crisis institucional coincide con una reconfiguración hacia un mapa global multipolar. Por un lado está el BRICS, con un PBI combinado que ya superó al del G7, con China consolidada como la principal fábrica del mundo. Además, están los informes del organismo australiano ASPI que señalan que China lidera en entre 48 y 49 de las 56 tecnologías críticas del desarrollo mundial, un terreno históricamente dominado por Estados Unidos. Y, en términos tecnológicos y estratégicos, Rusia ha alcanzado capacidades militares que disputan la hegemonía estadounidense.

Aceleración a la desdolarización

Uno de los ejes más destacados por el especialista es el impacto negativo que ha tenido el uso del dólar, el sistema SWIFT y las sanciones económicas como herramientas de presión por parte de Estados Unidos.

Sampedro resaltó el caso de la alianza de China y Rusia, quienes operan directamente en yuanes y rublos. Mientras que países del Sur Global, las monarquías del Golfo Pérsico y los bloques como el BRICS diversifican sus intercambios para evitar el uso del dólar.

También, ante la falta de respaldo físico tras el fin del patrón oro con el acuerdo de Bretton Woods y la pérdida de confianza en la divisa norteamericana, los bancos centrales globales están realizando compras de oro en niveles récord no vistos en 30 o 40 años.

El analista explicó que, tras un primer mandato de Donald Trump, enfocado en frenar el avance tecnológico chino, la actual prioridad geopolítica de Washington es evitar la desdolarización del comercio y de las reservas internacionales. Para sostener su influencia en este escenario, Estados Unidos busca replegarse sobre América Latina, en lo que algunos denominan una "Doctrina Donroe", para asegurar recursos y respaldo político.

Los riesgos de la ideologización de la política exterior

Frente a este contexto internacional, Sampedro advirtió sobre el riesgo de subordinar la diplomacia de Estado a alineamientos ideológicos coyunturales. La decisión del gobierno de Javier Milei de rechazar la incorporación de Argentina a los BRICS y mantener una alianza irrestricta con Estados Unidos e Israel rompe con votaciones y posiciones históricas del país en el ámbito multilateral. Para Sampedro, materias como la diplomacia internacional y el comercio global deben gestionarse con pragmatismos y consenso nacional, en lugar de estar sujetas al color político del gobierno de turno.

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Malvinas

Como un caso ilustrativo dentro de la agenda geopolítica y local, la intervención de Milei ante la ONU respecto a la soberanía de las Islas Malvinas fue analizada desde dos dimensiones.

La Causa Malvinas es una causa nacional compartida y una deuda pendiente de la soberanía continental frente a una potencia ocupante. Sin embargo, Sampedro remarca la contradicción que supone un discurso firme en la ONU respecto a los derechos soberanos frente a la admiración explícita por Margaret Thatcher o la expectativa de que EE.UU. altere su alianza histórica con el Reino Unido. Además, los guiños de figuras como Donald Trump responden más a presiones internas hacia Inglaterra y los países de la OTAN para aumentar el gasto militar que a un giro real a favor del reclamo argentino.

Por otra parte, tras la visibilización del tema en el tejido popular y cultural a partir de la bandera que se mostró tras la semifinal de la Copa del Mundo ante inglaterra, el Gobierno buscó apoyarse en la causa Malvinas para desviar la atención de un escenario socioeconómico golpeado por la pérdida de poder adquisitivo, la inflación y las dificultades cotidianas de la ciudadanía.

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