ABES y Chocolate: el cruce de causas que inquieta a Tribunales
El abogado de Pedro Troglio, Miguel Molina, pidió detener a Diego Lacki, cuñado de la fiscal Betina Smolinsky, en la causa ABES. El mismo letrado defiende a “Chocolate” Rigau y el cruce alimentó en Tribunales la hipótesis de un posible "golpe por golpe".
¿Puede un fiscal investigar con imparcialidad al cliente de un abogado que, al mismo tiempo, persigue judicialmente a su propia familia? Este es el complejo interrogante legal y ético que atraviesa esta trama y que tiene como nombres propios a la fiscal bonaerense Betina Smolinsky, su cuñado Diego Lacki, el abogado Miguel Molina, el director técnico Pedro Troglio y Julio “Chocolate” Rigau. Y dos expedientes: la causa por la megaestafa inmobiliaria de ABES y la que involucra al puntero político detenido en 2023 extrayendo dinero con decenas de tarjetas de débito de empleados de la Legislatura provincial.
Es que en el territorio bonaerense, el Código Procesal Penal establece en su artículo 47, inciso 11, la “enemistad manifiesta” como causal de excusación de los jueces, mientras que el artículo 54 dispone que los fiscales pueden ser recusados por esos mismos motivos. El inciso 13, además, contempla circunstancias que, por su gravedad, afecten la independencia e imparcialidad.
Ese cruce se concentra en dos expedientes. Por un lado, la investigación por la megaestafa inmobiliaria de ABES, que tiene más de 150 presuntos damnificados y un perjuicio denunciado de alrededor de US$20 millones. Allí Troglio, ex Gimnasia y Esgrima de La Plata y actual técnico de Banfield, pidió la detención de Diego Lacki a través de Molina, quien lo patrocina. Lacki, exadministrador de ABES, está imputado por estafa y administración fraudulenta y rechaza las acusaciones.
Por otro lado está el caso Chocolate Rigau, en la que Molina ejerce la defensa del puntero. En ese expediente, el juez de Garantías Guillermo Atencio denunció penalmente a autoridades de la Cámara de Diputados por presunto encubrimiento ante el juzgado de Álvaro Garganta. Desde la Legislatura confirmaron a este medio, que este lunes habrá “una respuesta contundente”, posiblemente un comunicado.
La coincidencia de Molina en ambos expedientes es la que, según trascendió en los pasillos del fuero penal platense, alimentó la hipótesis sobre un eventual “golpe por golpe”: movimientos, tiempos y decisiones en causas diferentes que podrían convertirse en una suerte de tablero de negociación. En criollo: un virtual ojo por ojo judicial.
La versión sostiene que mientras se acelera el expediente de los “tarjeteros”con filtraciones constantes a la prensa porteña, la investigación sobre los fideicomisos de ABES estaría “planchada” para evitar que Lacki termine detenido.
Respecto a la causa ABES, Troglio aportó 66 audios de WhatsApp entre Lacki y Fernando Gil, allegado al entrenador y posteriormente también denunciante. También incorporó documentación bancaria, entre ella una orden de pago de US$35.000 a una cuenta de Miami cuyo beneficiario formal sería Kali Estate LLC.
La inversión de Troglio y su esposa, Alejandra Alonso, alcanzó los US$157.742: US$64.092 por una unidad en ABES Dezzeo y US$93.650 por otra en ABES Lucero. Según el relato del entrenador, las obras se paralizaron y en octubre de 2025 dejaron de recibir los pagos mensuales acordados. La investigación también tiene imputada a Macarena Núñez y la querella pidió que Juan Ignacio Eulloque sea convocado como imputado por delitos que encuadran como administración fraudulenta, asociación ilícita y lavado de activos.
Lacki sostiene otra versión. Negó las acusaciones de Gil y afirmó que existe una causa penal originada en un episodio del 4 de diciembre de 2025, cuando —según su relato— habría sido abordado agresivamente por Gil y Troglio frente a los tribunales platenses.
El trasfondo jurídico vuelve a poner el foco en la independencia de quienes intervienen en las investigaciones. Como se indicó, el Código Procesal Penal bonaerense prevé expresamente la recusación de fiscales por las mismas causales que alcanzan a los jueces y contempla tanto la enemistad manifiesta como las circunstancias graves que puedan afectar su independencia e imparcialidad. Y en ese punto vuelve a aparecer la pregunta que atraviesa el caso.
El punto no es poner en discusión la gravedad de la causa “Chocolate” ni las denuncias que involucran a la Legislatura bonaerense. El dato que inquieta en Tribunales es otro: el mismo abogado que defiende a “Chocolate” Rigau pidió la detención de Lacki, que es el cuñado de la fiscal que investiga a su defendido. Un expediente camina rápidamente, mientras el otro parece estar empantando.
En los pasillos de Tribunales lo resumen, con otras palabras, como un problema que excede a cada causa por separado: cuando los vínculos personales, profesionales y judiciales empiezan a superponerse, la Justicia platense queda atrapada en su propio laberinto.

