Pollera: “El presidente es el último que se va a hacer cargo de la crisis económica”
El economista Martín Pollera afirmó que si la situación no cambia algún ministro va a saltar “como fusible”. Además, dijo que el malestar en el círculo rojo provocará un cambio de apoyo.
Hace un año, Javier Milei había prometido que la inflación minorista iba a comenzar con un “cero y algo” para este agosto, pero el Presidente se equivocó. Con salarios que no le ganan a la inflación y la caída en la actividad económica de las áreas que generan más trabajo, el panorama es desalentador. Para construir una imágen precisa de este momento del Gobierno libertario, el economista Martín Pollera dialogó con Código Baires.
A pesar de que el oficialismo salió a desmentir al propio Milei, indicando que la inflación mayorista es el dato relevante, Pollera sostiene que el discurso presidencial ha perdido mucha legitimidad. La causa es evidente, el Presidente falla constantemente sus pronósticos sobre la inflación, la actividad económica y los salarios.
Pollera introdujo el concepto de "crecimiento asintomático" para describir la situación económica actual. El economista explica que, aunque los datos oficiales del INDEC muestran que la economía está en crecimiento, este repunte está impulsado únicamente por cuatro sectores muy específicos: energía, minería, pesca y agro. Pero en contraste, los sectores que generan mayor cantidad de puestos de trabajo en el país, la construcción, el comercio y la industria, registran una pérdida masiva de más de 148.000 empleos, al tiempo que los salarios no logran recuperarse.
El experto también indicó que, a pesar de que el sector financiero se ubica entre los grandes “ganadores”, con el mayor crecimiento acumulado reciente, los bancos operan bajo una creciente preocupación. Pollera reveló que fuentes del sector bancario advierten que la cartera de deuda es sumamente grande y la mora está creciendo de forma acelerada.
Esto genera dos problemas encadenados: el aumento de tasas de interés por el riesgo que la mora genera en el sistema; y la inflación en “velocidad de crucero”, debido a las cifras que continúan rondando mes a mes el 2%, lo que impide al Banco Central proyectar y bajar las tasas de interés de manera significativa.
Además, el economista cuestionó la tesis central del Gobierno de Javier Milei, de que la inflación es únicamente “el hijo del déficit fiscal” y que eliminando la emisión monetaria se resuelve el problema. Cómo indicó, el Gobierno aplicó un recorte brutal del gasto público con un costo social enorme sobre los jubilados y las universidades, además de arrojar “toda la artillería” disponible hacia la cuestión. La inflación se mantiene estancada en la “velocidad crucero” a pesar del congelamiento de paritarias, el anclaje del tipo de cambio, la apertura de importaciones, la estabilización de los precios locales y el freno al consumo.
Pollera también puso en sospecha el citado equilibrio fiscal de Milei, señalando que se sostiene sobre una “acumulación de deuda flotante”, obligaciones devengadas que el Estado decidió simplemente no pagar. Comparó la situación con un hogar donde alguien deja de pagar sus cuentas básicas y presume a fin de mes que “le sobra la plata”.
Para ilustrar de forma simple por qué el consumo de los hogares no se recupera, Pollera compara la economía con un ecualizador de audio que está completamente descalibrado. Mientras las tasas de interés vuelan y los precios de la energía y los alimentos se encuentran a valores indexados en dólares, los salarios locales son sumamente devaluados. Define la situación de los argentinos como tener "un salario de Perú con costos de París".
A causa de todo lo explicado, Pollera proyecta un escenario de alta tensión política. Si la actividad económica y el consumo de las familias no muestran una mejora real en un plazo de dos a tres meses, el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo se convertirá en fusible de la crisis y el gobierno deberá realizar un cambio en su gabinete.
Por otro lado, el economista indicó que Milei no tiene margen para aplicar políticas de alivio o inyección de recursos, como el “plan platita", ya que todo su capital político y credibilidad electoral se basan en sostener el rumbo del ajuste fiscal estricto.
Además, el poder económico representado por el “círculo rojo” presiona para que el PRO intervenga en el gobierno. Esto explica por qué el gabinete actual luce con una presencia de figuras amarillas mucho más marcadas que de La Libertad Avanza. A esto se le suma el distanciamiento de Patricia Bullrich, el cual Pollera interpreta como una estrategia de repliegue para posicionarse como futura candidata de centro derecha si el modelo de Milei fracasa.




