Intendentes se patean a una familia con necesidades
Entre acusaciones cruzadas, el Municipio de Tandil reclama que Azul asuma los costos de asistencia y garantice el regreso del grupo, que fue llevado hasta la estación de trenes sin coordinación previa entre ambas comunas.
Una familia de 11 personas, con cinco menores, fue trasladada de Azul a Tandil y terminó en una estación de tren. Ahora los municipios se cruzan acusaciones y el jefe comunal de Tandil Miguel Lunghi le reclama al de Azul, Nelson Sombra que se haga cargo de los gastos y del regreso del grupo.
El conflicto se desató el 13 de agosto, cuando la familia llegó a Tandil en una combi municipal de Azul y quedó en la estación de trenes. Según el Municipio tandilense, nadie había coordinado su llegada y el grupo necesitaba alojamiento, comida y asistencia.
Tandil activó sus protocolos y se hizo cargo de la situación. Ahora, el intendente Miguel Lunghi le exigió a su par de Azul, Nelson Sombra, que explique el traslado, identifique a los funcionarios que participaron y pague los gastos que demandó la atención de la familia.
El reclamo también incluye que Azul coordine el regreso del grupo. Lunghi le dio 48 horas hábiles para responder y advirtió que, si no hay una solución, el Municipio podría avanzar con acciones administrativas, civiles y eventualmente penales.
El caso ya tiene además una investigación por averiguación de ilícito y una denuncia del concejal radical Agustín Puyou contra funcionarios de Azul. El edil planteó posibles delitos de abandono de persona, incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad.
Desde Azul rechazan esa mirada. Aseguran que la propia familia pidió ir a Tandil porque decía tener allí trabajo y alojamiento, que recibió acompañamiento profesional y que prestó su consentimiento para el traslado. Mientras los dos municipios discuten quién debía hacerse cargo, la familia quedó en el medio.

