Abad y los suyos: los votos radicales que rescataron al Gobierno en el Senado
El oficialismo consiguió una ley clave gracias al respaldo de nueve senadores radicales. El bonaerense Maximiliano Abad volvió a quedar en el centro de la estrategia dialoguista de la UCR.
La media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada dejó una conclusión política que volvió a repetirse en el Senado: más allá de las concesiones que debió hacer La Libertad Avanza para llegar al recinto, el Gobierno sólo pudo aprobar una de sus leyes más importantes gracias al respaldo de un amplio sector de la Unión Cívica Radical, que una vez más actuó como uno de los principales aliados parlamentarios del oficialismo.
El proyecto terminó siendo aprobado por 37 votos contra 33, pero el resultado llegó recién después de que el Gobierno resignara dos de los capítulos más controvertidos de la iniciativa: la reforma de la Ley de Tierras y las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego. Aun así, el oficialismo logró conservar el corazón del proyecto, con los cambios sobre desalojos, expropiaciones y el régimen de propiedad privada.

En ese escenario, el acompañamiento radical volvió a ser determinante. El bloque aportó nueve votos afirmativos que terminaron siendo decisivos para que el Gobierno consiguiera la media sanción. Entre ellos volvió a aparecer el bonaerense Maximiliano Abad, uno de los dirigentes que desde hace meses impulsa una estrategia de acercamiento entre un sector del radicalismo y La Libertad Avanza.
La foto no pasó inadvertida. Hace apenas unos meses, Abad consolidó su liderazgo dentro de la UCR bonaerense imponiendo una conducción partidaria mucho más abierta a acuerdos con el oficialismo nacional y a la construcción de entendimientos con los libertarios en distintos distritos. La votación de este jueves volvió a exhibir esa orientación política.
Junto a Abad también acompañaron el proyecto los radicales Eduardo Galaretto (Santa Fe), Mariana Juri (Mendoza), Daniel Kroneberger (La Pampa), Carolina Losada (Santa Fe), Silvana Schneider (Chaco), Rodolfo Suárez (Mendoza), Mercedes Valenzuela (Corrientes) y Eduardo Vischi (Corrientes).
El respaldo radical volvió a despertar cuestionamientos internos y externos hacia un partido que históricamente construyó buena parte de su identidad política alrededor de la defensa del federalismo y del control institucional sobre el Poder Ejecutivo. En esta oportunidad, la UCR terminó siendo uno de los pilares para aprobar una iniciativa que enfrentó una fuerte resistencia de organizaciones sociales, gremiales, gobernadores e incluso de sectores dialoguistas que obligaron al Gobierno a retirar dos capítulos centrales del proyecto.
La aprobación tampoco llegó sin negociaciones. En los días previos, distintos gobernadores reclamaron modificaciones al texto y el oficialismo terminó retirando el capítulo que ampliaba el límite para la compra de tierras rurales por parte de extranjeros y, sobre el cierre de la sesión, también desistió de avanzar con los cambios a la Ley de Manejo del Fuego para evitar una derrota parlamentaria.
Con esas concesiones consumadas, el oficialismo consiguió reconstruir una mayoría en la que el aporte radical volvió a ser determinante. El resultado ratificó un esquema que ya se repitió en otros debates relevantes desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada: cuando La Libertad Avanza necesita convertir sus proyectos en ley, una parte importante de la UCR termina aportando los votos necesarios para alcanzar ese objetivo.
Del otro lado quedaron los 33 votos negativos, integrados principalmente por Unión por la Patria y bloques provinciales que mantuvieron su rechazo incluso después de que el Gobierno eliminara los capítulos sobre tierras y manejo del fuego. Entre ellos estuvieron Jorge Capitanich, Eduardo "Wado" de Pedro, Juliana Di Tullio, Mariano Recalde, Sergio Uñac, Juan Manzur y Alicia Kirchner, además de legisladores provinciales como Beatriz Ávila, Julieta Corroza y Flavia Royón.
La media sanción obtenida en el Senado representó una victoria para el Gobierno, aunque con un costo político considerable: debió resignar dos de las reformas que originalmente había presentado como prioritarias. Sin embargo, también volvió a dejar expuesta una realidad que se repite sesión tras sesión: el oficialismo aún está lejos de tener mayoría propia y necesita del acompañamiento de sus aliados, entre ellos un sector cada vez más consolidado del radicalismo, para sostener su agenda legislativa.



