Dos de cada tres argentinos creen que a Milei le importa "poco o nada" la causa Malvinas
El relevamiento muestra un amplio respaldo al gesto de la Selección y cuestiona la postura del Gobierno frente al reclamo por la soberanía de Malvinas.
La histórica semifinal entre Argentina e Inglaterra dejó mucho más que un resultado deportivo. La bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas" que los jugadores desplegaron sobre el césped después de la clasificación a la final reavivó uno de los consensos más profundos de la sociedad argentina y terminó abriendo un fuerte debate político sobre la postura del Gobierno nacional.
Ahora, una encuesta nacional de CEOP Latam, puso números a esa discusión: el 66,2% de los consultados considera que al presidente Javier Milei le importa "poco" o "nada" la causa Malvinas, mientras que apenas el 20,7% cree que le importa "mucho" la soberanía argentina sobre las islas.

Los datos aparecen pocos días después de una polémica que atravesó todo el Mundial. Antes del partido frente a Inglaterra, el Gobierno había advertido que los hinchas no podrían ingresar al estadio con banderas o elementos que contuvieran mensajes políticos, incluyendo referencias a las Islas Malvinas.
La restricción fue comunicada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien explicó que tampoco estaría permitido ingresar con el tradicional mapa de las islas o con consignas vinculadas al reclamo de soberanía.
Sin embargo, una vez consumada la clasificación argentina, los propios futbolistas sorprendieron al desplegar una bandera improvisada, pintada sobre una sábana de hotel, con la frase "Las Malvinas son argentinas", una imagen que recorrió el mundo y se convirtió en una de las postales más recordadas del torneo.
Un fuerte respaldo al gesto de la Selección
Lejos de generar rechazo, el relevamiento muestra que la decisión del plantel fue ampliamente respaldada por la sociedad. El 83,9% aseguró estar "muy de acuerdo" o "bastante de acuerdo" con que los jugadores mostraran la bandera tras eliminar a Inglaterra.

Además, el 93,3% sostuvo que la causa Malvinas sigue siendo "muy importante" o "bastante importante" para los argentinos.
La carga simbólica de aquel encuentro también quedó reflejada en otro dato: el 72,8% afirmó que el duelo frente a Inglaterra "fue mucho más que un partido de fútbol", una percepción que atraviesa generaciones desde el Mundial de México 1986 y que volvió a cobrar fuerza cuarenta y cuatro años después de la Guerra de Malvinas.
El Gobierno, cuestionado
La encuesta también refleja un fuerte cuestionamiento hacia la postura adoptada por la administración nacional. El 65,4% considera que el Gobierno debería haber defendido el derecho de los hinchas y de los jugadores a mostrar la bandera de Malvinas durante el partido.
La crítica no se limita únicamente a la decisión previa al encuentro. Durante los días posteriores a la semifinal, distintos funcionarios relativizaron la importancia del episodio al sostener que el reclamo debía mantenerse exclusivamente dentro de los canales diplomáticos.
El propio Javier Milei ya había generado polémica meses atrás cuando, durante el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, afirmó que aspiraba a que fueran los propios habitantes de las islas quienes "votaran con los pies" por pertenecer a la Argentina.
"No hace falta convencerlos; tenemos que convertirnos en una potencia para que ellos quieran ser argentinos", sostuvo entonces el Presidente. Más recientemente, también calificó como "berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal" determinadas expresiones nacionalistas vinculadas al reclamo por las islas, declaraciones que muchos interpretaron como un desprecio hacia una causa históricamente considerada política de Estado.
El Mundial terminó hace algunos días, pero el impacto político de aquella imagen sigue creciendo. Lo que comenzó con una bandera improvisada sobre una sábana de hotel ya provocó repercusiones internacionales, llegó al Congreso de los Estados Unidos, reabrió el debate en medios británicos y ahora también deja un dato político difícil de ignorar: para una amplia mayoría de los argentinos, la causa Malvinas sigue siendo un punto de encuentro nacional, incluso cuando el Gobierno parece hablar un idioma diferente.



