"El problema no es sacar los dólares del colchón, sino que el 90% de la población no puede ahorrar"
El economista afirmó que la economía necesita estabilidad para recuperar la confianza y advirtió que el mercado interno sigue sin señales de reactivación.
El economista Martín Kalos, director de Epyca Consultores, analizó la situación económica del país y cuestionó el planteo del ministro de Economía, Luis Caputo, de incentivar a los argentinos a utilizar los llamados "dólares del colchón". En diálogo con Código Baires, sostuvo que el ahorro fuera del sistema financiero es una consecuencia de décadas de crisis y remarcó que el principal problema actual no es la falta de circulación de esos dólares, sino la pérdida de ingresos de la mayoría de la población.
Al ser consultado sobre el reiterado pedido del Gobierno para que los argentinos vuelquen sus ahorros en dólares a la economía formal, Kalos explicó que se trata de una aspiración histórica de distintos gobiernos. "Todos quieren que saquemos los dólares del colchón. Se refiere a los dólares que, a lo largo de las décadas, las familias hemos ahorrado, atesorado y que no están en uso", afirmó.
Kalos rechazó además la idea de responsabilizar a quienes ahorran en dólares por la falta de desarrollo económico del país y vinculó esa conducta con la historia reciente de la Argentina. "La economía argentina lleva 50 años de crisis. Somos el país del mundo con más años de recesión en los últimos 50", aseguró.
Según explicó, las sucesivas devaluaciones, procesos inflacionarios e incumplimientos de promesas oficiales generaron un aprendizaje social que llevó a las familias a refugiar sus ahorros en moneda extranjera. "Hemos aprendido como sociedad, lamentablemente, a cuidar el ahorro comprando dólares. Ese aprendizaje es malísimo como sociedad, pero tiene mucho sentido a nivel individual", sostuvo.
Para el economista, ese comportamiento solo cambiará cuando exista un período prolongado de estabilidad. "Cuando la economía vuelva a funcionar con cierta normalidad, habrá realmente gente que empiece a animarse a poner esa plata en acciones, en el banco o gastarla, porque sabe que mañana va a seguir teniendo trabajo", afirmó.
Menos capacidad de ahorro y un mercado interno debilitado
Kalos también analizó el poder adquisitivo de las familias y aseguró que el principal problema ya no pasa por encontrar instrumentos para ahorrar, sino por la falta de ingresos. "El problema que tenés hoy es que el 90% de la población no está ahorrando realmente", señaló. En ese marco, advirtió que una parte creciente de los hogares financia gastos cotidianos con tarjeta de crédito y luego no logra cancelar esos consumos. "Buena parte de los gastos que se hacen con tarjeta ya son para comprar alimentos", indicó.
Según explicó, este fenómeno se combina con salarios deteriorados, mayor precarización laboral y un fuerte incremento de las tarifas de los servicios públicos. "El problema no es que hayan aumentado las tarifas. El problema es que las familias ganan menos; el salario se destrozó", afirmó.
Para Kalos, el resultado es un modelo que beneficia únicamente a un grupo reducido de la población: "No hay hoy un modelo económico que realmente beneficie la calidad de vida de la mayoría de la población, ni mucho menos", sostuvo. Respecto de los sectores que sí muestran crecimiento, mencionó al agro, la minería, la energía y el sistema financiero, aunque aclaró que ya venían siendo los principales ganadores en los últimos años. "Lo que pasa es que antes había ganadores y otros que salían más o menos hechos. Ahora hay ganadores y hay perdedores. La industria y el comercio están perdiendo", afirmó.
Finalmente, el economista se mostró escéptico sobre la posibilidad de una reactivación industrial bajo el actual esquema económico y cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al considerar que favorece la importación de bienes sin generar un efecto significativo sobre la producción local.
"No sé por dónde cree el Gobierno que va a venir una recuperación del mercado interno", expresó.
Además, sostuvo que el régimen otorga beneficios excesivos a las grandes inversiones sin exigir un impacto suficiente sobre la economía nacional. "Hay que alentar las inversiones, pero esto es tan permisivo y tan beneficioso para las empresas que es muy difícil que tenga beneficios para la Argentina", concluyó.

