Mundial 2026
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Lo que dejó el Mundial: los mejores, las decepciones y las revelaciones de la Copa

España se quedó con el título, Messi volvió a brillar y el Mundial 2026 dejó grandes sorpresas, decepciones y figuras que marcaron el rumbo de la Copa.

Nazareno Napal
21/07/2026
Lo que dejó el Mundial: los mejores, las decepciones y las revelaciones de la Copa

Después de un mes de fútbol, 104 partidos y un formato completamente nuevo con 48 selecciones, el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá bajó el telón. España terminó levantando el trofeo por segunda vez en su historia, Argentina quedó a un paso del bicampeonato y el certamen dejó actuaciones memorables, grandes decepciones y varias sorpresas.

Con la pelota ya guardada, es momento de hacer un balance de una Copa del Mundo que, más allá del dolor por la derrota argentina en la final, volvió a demostrar por qué sigue siendo el torneo más apasionante del deporte.

España, el mejor equipo del Mundial

Se suele decir que el campeón siempre es el mejor equipo del torneo. A veces esa afirmación admite discusión. Esta vez, no.

España fue la selección que mejor jugó de principio a fin. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente fue fiel a una identidad que nunca negoció: posesión de la pelota, presión alta, circulación constante y la capacidad de asfixiar futbolísticamente a sus rivales.

Después de un debut con empate frente a Cabo Verde, los españoles crecieron partido tras partido. Apenas recibieron un gol frente a Bélgica y cerraron el campeonato con una actuación dominante en la final frente a Argentina, donde prácticamente no le concedieron situaciones de peligro al vigente campeón.

Más que un campeón, España dejó la sensación de haber marcado el camino futbolístico del torneo.

Las grandes decepciones

Hubo varias selecciones que estuvieron muy lejos de las expectativas.

La principal fue Uruguay. En un Mundial donde avanzaban incluso los ocho mejores terceros entre doce grupos, el equipo de Marcelo Bielsa ni siquiera logró superar la fase inicial compartiendo zona con Arabia Saudita y Cabo Verde. Errores groseros de Fernando Muslera y una evidente tensión entre el entrenador y parte del plantel terminaron de derrumbar un proyecto que llegaba con aspiraciones mucho más altas.

Alemania volvió a tropezar cuando parecía recuperar terreno. Ganó su grupo, pero quedó eliminada en dieciseisavos de final por penales frente al Paraguay de Gustavo Alfaro. Después de dos eliminaciones consecutivas en fase de grupos, el seleccionado alemán volvió a marcharse antes de tiempo.

Brasil tampoco estuvo a la altura del plantel que presentó. El equipo de Carlo Ancelotti avanzó sin sobresaltos en la primera ronda, pero nunca transmitió autoridad en los cruces eliminatorios. Sufrió para dejar atrás a Japón y luego fue claramente superado por Noruega.

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Portugal merece una mención aparte. Llegó hasta cuartos de final y cayó frente al posterior campeón, aunque la sensación fue que un plantel repleto de figuras podía ofrecer bastante más desde lo futbolístico.

Las revelaciones

La gran revelación de la Copa fue Noruega. En apenas su cuarta participación mundialista, el conjunto escandinavo construyó una campaña histórica apoyado en el talento de Erling Haaland y Martin Ødegaard, pero también en una estructura colectiva muy sólida.

Tras una convincente fase de grupos eliminó a Costa de Marfil y a Brasil, y recién quedó en semifinales luego de desperdiciar una ventaja frente a Inglaterra. Haaland terminó el torneo con siete goles y confirmó que también puede ser determinante en el máximo escenario internacional.

Un escalón por debajo aparecen Cabo Verde y Suiza.

Los africanos fueron una de las historias más simpáticas del campeonato. Quedaron eliminados en dieciseisavos de final, aunque sin perder ningún partido durante los 90 minutos reglamentarios y enfrentando nada menos que a Uruguay, España y Argentina.

Suiza, en tanto, alcanzó los cuartos de final tras eliminar a Colombia y complicó durante largos pasajes a la propia Argentina.

Messi, el mejor de todos... otra vez

La FIFA eligió a Rodri como el mejor futbolista del torneo.

Sin embargo, para este redactor el premio pertenece a Lionel Messi.

Con 39 años volvió a desafiar cualquier lógica. Comenzó el Mundial en un nivel extraordinario y, aunque el desgaste físico terminó pasándole factura en los últimos encuentros, cerró la competencia con ocho goles y cuatro asistencias, guiando nuevamente a Argentina hasta una final del mundo.

Ya no necesita recorrer todo el campo para dominar un partido. Lo hace desde la pausa, desde la lectura del juego y desde una capacidad única para decidir siempre la mejor opción.

Kylian Mbappé terminó como goleador con diez tantos, favorecido por los goles convertidos en el partido por el tercer puesto, pero quedó en deuda en la semifinal frente a España, donde prácticamente no gravitó

Las figuras que quedaron en deuda

También hubo nombres importantes que no lograron estar a la altura.

Federico Valverde nunca consiguió convertirse en el líder futbolístico que Uruguay necesitaba. En Alemania, tanto Manuel Neuer como Florian Wirtz ofrecieron rendimientos muy por debajo de su nivel habitual. Colombia esperaba mucho más de Luis Díaz, mientras que Cristiano Ronaldo evidenció que el paso del tiempo ya pesa incluso para una leyenda de su dimensión.

El caso más llamativo fue el de Neymar. Su convocatoria ya había despertado debate antes del torneo y los pocos minutos que disputó terminaron reforzando la sensación de que Brasil había apostado más por el nombre que por el presente futbolístico.

Los nombres que nadie esperaba

Si el Mundial confirmó a las grandes estrellas, también hizo brillar a nuevas caras.

El arquero paraguayo Orlando Gill fue decisivo en la histórica eliminación de Alemania y sostuvo a su selección durante buena parte del torneo.

En Colombia apareció Gustavo Puerta. El volante le ganó el puesto a Richard Ríos, manejó los tiempos del equipo y comenzó a despertar el interés de varios clubes importantes de Europa.

Y si Noruega fue la gran revelación colectiva, Antonio Nusa fue la revelación individual. Entrando muchas veces desde el banco, aportó desequilibrio, velocidad, remate de media distancia y una personalidad impropia para su edad.

El formato de 48 equipos aprobó el examen

Quizá la sorpresa más grande del Mundial fue el propio Mundial.

La ampliación a 48 selecciones despertaba enormes dudas antes del inicio del torneo. Sin embargo, terminó ofreciendo una competencia dinámica, con más historias, nuevos protagonistas y partidos prácticamente durante todo el día.

Sí, hubo diferencias de nivel importantes entre algunos equipos. Pero también aparecieron selecciones que jamás habrían tenido esta oportunidad bajo el formato anterior y que enriquecieron la competencia.

Todo indica que la FIFA seguirá profundizando ese camino y ya existen versiones que hablan de un Mundial con 64 equipos para la edición de 2030.

Lo peor: Estados Unidos y un espectáculo demasiado pensado para la televisión

No todo dejó buenas sensaciones. La organización estadounidense volvió a demostrar su obsesión por convertir cualquier evento deportivo en un espectáculo televisivo.

Los "cooling break", presentados como pausas para la hidratación, terminaron funcionando como espacios para insertar publicidad en plena transmisión, alterando el ritmo natural de los partidos. El show de entretiempo en la final del mundial, inmirable en muchos sentidos.

A eso se sumó una politización difícil de ignorar. Irán denunció complicaciones logísticas durante el torneo, mientras que Gianni Infantino volvió a mostrarse extremadamente cercano a Donald Trump, quien incluso intervino públicamente para que le quitaran la expulsión a Balogun y participó de la premiación entregando medallas y la Copa del Mundo.

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