Crimen de "Lechuga" Pérez Algaba: qué se sabe tras el veredicto y la misteriosa muerte de la testigo clave
El abogado Gonzalo Escaray analizó el avance de la causa por el asesinato del empresario Fernando Pérez Algaba y las implicancias de la muerte de Ariana Yael González, la mujer cuyo testimonio fue determinante en el juicio por jurados.
El juicio por el crimen del trader Fernando "Lechuga" Pérez Algaba entró en una etapa decisiva luego de que un jurado popular declarara culpables a los tres principales acusados por el asesinato del empresario. Mientras se espera la audiencia de cesura en la que el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 9 de Lomas de Zamora impondrá la pena, la investigación volvió a cobrar notoriedad tras la muerte de Ariana Yael González, una de las testigos más importantes del debate oral.
Durante su columna en CódigoBAIRES, el abogado Gonzalo Escaray repasó el estado de la causa y explicó que el expediente fue dividido para su juzgamiento. "Algunos de los imputados, por la gravedad del delito, optaron por el juicio por jurados y otros eligieron ser juzgados por jueces técnicos", señaló.
Según explicó, quienes afrontaron el juicio por jurados fueron Maximiliano Pilepich, Nahuel Vargas y Matías Gil, los tres imputados por el homicidio agravado de Pérez Algaba, asesinado hace tres años en un campo de General Rodríguez. Escaray sostuvo que esa modalidad respondió a una estrategia defensiva. "Apunta a intentar convencer a alguno de los jurados para que no haya unanimidad", indicó.
Sin embargo, el jurado popular emitió un veredicto unánime de culpabilidad y ahora resta la audiencia de cesura, instancia en la que el juez determinará la pena. "En este caso, al tratarse de un homicidio agravado por alevosía, por codicia y por el concurso premeditado de dos o más personas, no cabe otra que la prisión perpetua", afirmó el abogado.
En este marco, Escaray reconstruyó durante su análisis la teoría del caso que sostuvo la fiscalía. Explicó que Pérez Algaba mantenía una relación comercial con Pilepich, quien acumuló una importante deuda con el empresario. "En un primer momento se difundieron audios y versiones que apuntaban a que Pérez Algaba le debía dinero a distintas personas y que por eso lo habían matado, pero ocurrió exactamente al revés. Pérez Algaba era el acreedor y Pilepich quien le debía una importante suma de dinero", sostuvo.
De acuerdo con la acusación, el reconocimiento de esa deuda mediante un documento firmado ante una escribana habría sido parte del plan para generar confianza en la víctima y convencerla de asistir durante la madrugada a un loteo donde finalmente fue asesinada.
"La fiscalía sostiene que hubo una división de tareas y un acuerdo previo entre varias personas para concretar el homicidio", explicó.
Respecto de la autoría de los disparos, recordó que durante el juicio Pilepich y Vargas continuaron responsabilizándose mutuamente. "Vargas dice que fue Pilepich y Pilepich dice que fue Vargas. Lo que sostiene la fiscalía es que actuaron conjuntamente y por eso ambos responden como coautores", detalló.
El abogado precisó que la calificación por alevosía se fundamenta en que Pérez Algaba recibió dos disparos por la espalda y se encontraba en un estado de absoluta indefensión, mientras que la codicia responde al beneficio económico que habrían obtenido los involucrados con su muerte.
Pero la causa aún no terminó. Además de los tres acusados juzgados por un jurado popular, permanecen imputados la escribana Flavia Bomrad, el comisario de la Policía de la Ciudad Horacio Córdoba, Fernando Gastón Carrizo y Luis Contreras, quienes serán sometidos a un juicio oral ante jueces técnicos en una fecha que todavía no fue fijada.
Escaray explicó que ese proceso estará centrado en determinar el grado de participación de cada uno. "Se va a discutir principalmente cuáles fueron los roles que tuvieron y si existieron maniobras de encubrimiento o colaboraciones posteriores al homicidio", señaló.
La investigación sostiene que algunos de ellos habrían intervenido en el traslado y desmembramiento del cuerpo del empresario, cuyos restos fueron hallados dentro de valijas abandonadas en un arroyo de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora.
La muerte de Ariana Yael González
Durante el juicio realizado ante el TOC N° 9 de Lomas de Zamora, Ariana Yael González se convirtió en una de las testigos centrales de la acusación. Ex pareja de Pilepich y residente del predio donde, según la investigación, ocurrió el crimen, describió al imputado como "un manipulador, narcisista y un enfermo" y aseguró: "Yo no tengo la culpa de haberme enamorado de un asesino".
Días después del veredicto, la mujer, de 36 años, fue hallada ahorcada en un departamento de Lomas del Mirador, partido de La Matanza.
La investigación quedó a cargo del fiscal Adrián Arribas, quien ordenó una serie de medidas periciales para reconstruir las últimas horas de la víctima. Si bien los primeros indicios orientan la pesquisa hacia un suicidio, los investigadores no descartan otras hipótesis, entre ellas una posible instigación o la participación de terceros.
Sobre ese punto, Escaray remarcó que "todas esas circunstancias deben investigarse", especialmente luego de que trascendieran presuntas amenazas realizadas desde la cárcel por Pilepich hacia otras personas vinculadas a la causa. El abogado explicó además que las pericias tecnológicas serán determinantes para esclarecer el hecho. "Hoy la tecnología permite reconstruir muchas situaciones. Si aparece el celular de la víctima se podrá verificar si recibió mensajes intimidantes o algún otro tipo de comunicación relevante", afirmó.
Mientras avanza esa investigación paralela, el expediente por el crimen de Pérez Algaba se encamina a una nueva instancia judicial: la imposición de la pena para los tres declarados culpables y, más adelante, el juicio oral contra el resto de los imputados que continúan vinculados a una de las causas criminales más resonantes de los últimos años.

