Del boom al concurso preventivo: la fábrica de alfajores que producía 1,2 millones por mes entró en crisis

La Justicia abrió el concurso preventivo de Alfajores Baltazar S.A., fabricante de Alfa Pampa, en medio de la caída del consumo y la baja en las ventas.

Andrea Lazaro
08/07/2026
Del boom al concurso preventivo: la fábrica de alfajores que producía 1,2 millones por mes entró en crisis

La fabricante de alfajores Alfajores Baltazar S.A., responsable de la marca Alfa Pampa, ingresó en concurso preventivo luego de que la Justicia comercial admitiera su presentación para reordenar sus deudas. La medida fue dispuesta el 25 de junio por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°27 y se conoció este miércoles con la publicación del edicto correspondiente.

La empresa ubicada en el partido bonaerense de General San Martín y que en sus mejores años alcanzó una producción cercana a 1,2 millones de alfajores por mes, comenzó a atravesar dificultades financieras en un contexto marcado por la caída del consumo masivo. Con el descenso de las ventas, el volumen de producción se redujo hasta un promedio de 750.000 unidades mensuales, mientras la firma avanzó con un ajuste en su estructura de personal.

El concurso preventivo no implica el cierre de la planta ni la quiebra de la compañía. El proceso judicial busca ordenar el pasivo de la empresa y permitir que continúe operando mientras negocia un acuerdo con sus acreedores.

De acuerdo con el cronograma fijado por la Justicia, los acreedores tendrán plazo hasta el 9 de octubre para presentar sus pedidos de verificación de créditos ante la síndica designada, la contadora Claudia Raquel Bareiro. El informe individual de los créditos deberá presentarse el 25 de noviembre, mientras que el informe general quedó previsto para el 15 de febrero de 2027.

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La audiencia informativa fue fijada para el 6 de agosto de 2027 y el período de exclusividad, durante el cual la empresa deberá intentar alcanzar un acuerdo con sus acreedores, vencerá el 13 de agosto de ese mismo año.

La historia de Alfajores Baltazar comenzó en 2011, cuando los empresarios Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, provenientes del negocio de la distribución de productos de consumo masivo, adquirieron una máquina usada para fabricar alfajores. En sus inicios elaboraban unas 80.000 unidades mensuales, pero con el paso de los años incorporaron maquinaria, ampliaron su capacidad productiva y lograron ingresar a cadenas de kioscos, supermercados, el canal aerocomercial, desarrollar productos para terceros e iniciar exportaciones.

Ese crecimiento permitió a la compañía posicionarse en un segmento intermedio del mercado, con productos que buscaban competir por calidad y tamaño frente a marcas de mayor precio, además de lanzar otras líneas para distintos niveles de consumo.

Sin embargo, la retracción del consumo, la reducción de pedidos y una estructura industrial diseñada para producir a una escala mucho mayor terminaron afectando la rentabilidad de la firma. La menor utilización de la capacidad instalada elevó los costos por unidad producida, en un mercado altamente competitivo donde fabricantes nacionales, regionales y propuestas artesanales disputan espacio en kioscos y supermercados.

Como se informó, la situación de Alfajores Baltazar se da en un contexto complejo para la industria alimenticia argentina, uno de los sectores con mayor peso dentro de la economía nacional. La actividad representa alrededor del 30% del Producto Bruto Industrial  y concentra uno de cada tres empleos industriales registrados, con más de 416.000 puestos de trabajo formales, además de ser uno de los principales complejos exportadores del país.

El sector también viene mostrando señales de deterioro. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo relevados por Fundar, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 dejaron de operar 22.608 empresas en todo el país, una caída del 4,4% del entramado productivo. Solo la industria manufacturera perdió 146 empresas durante diciembre de 2025, en el marco de quince meses consecutivos de retroceso en la cantidad de empleadores.

En ese escenario, varias compañías del rubro avanzaron con cierres de plantas, despidos y suspensiones. Entre los casos más recientes se encuentran el cierre del Frigorífico San Roque, en Morón, la reducción de personal en Frigorífico General Pico y los despidos en la planta de Lamb Weston en Munro. Distintos relevamientos del sector coinciden en que la caída del consumo interno, la menor demanda y el crecimiento de la competencia de productos importados aparecen entre los principales factores que explican el deterioro de la actividad.

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