San Martín: hallaron el cuerpo de un prestamista en el baúl y hay dos detenidos por el crimen
La víctima había desaparecido el 9 de junio y fue hallada días después en su propio vehículo en Pablo Nogués. La investigación derivó en una serie de allanamientos que apuntan a deudas y préstamos.
La investigación comenzó con la denuncia por un hombre desaparecido y terminó con el hallazgo del autor del crimen. La víctima, Sergio Gabriel Fernández, de 51 años, había salido de su casa el 9 de junio rumbo a su trabajo y nunca regresó. Su familia denunció la desaparición y, mientras crecía la incertidumbre, incluso sufrió un intento de estafa mediante una falsa llamada extorsiva en la que delincuentes exigían dinero simulando un secuestro.
El 14 de junio, la familia encontró el Fiat Cronos de la víctima estacionado en una calle de Pablo Nogués. Abrieron el baúl y hallaron el cuerpo de Fernández en el interior, con una bolsa en la cabeza.
A partir de ese momento comenzó un trabajo de reconstrucción de las últimas horas de la víctima. Se analizaron cámaras de seguridad, registros telefónicos y el contenido del celular de Fernández. De allí surgió que el hombre se dedicaba a prestar dinero y mantenía numerosos reclamos de cobro con distintos deudores. Entre esos contactos apareció un hombre identificado como “Tano”, propietario de un lubricentro de Pablo Nogués.
Cámaras, teléfonos y deudas: las piezas que comenzaron a cerrar el rompecabezas
Las imágenes de seguridad permitieron reconstruir parte del recorrido que realizó la víctima la noche de la desaparición. Según la investigación, el Fiat Cronos de Fernández y un Honda Accord fueron registrados circulando juntos antes de que el vehículo de la víctima apareciera abandonado. Minutos después, una persona descendió del Cronos, subió al Honda y ambos se alejaron del lugar.
Paralelamente, los informes de las compañías telefónicas ubicaron los celulares de los principales sospechosos dentro del mismo radio de cobertura donde funcionaba el lubricentro conocido como “El Tano”, considerado por los investigadores como el último lugar donde Fernández habría sido visto con vida.
Otro elemento relevante fue el hallazgo de anotaciones en cuadernos secuestrados dentro del automóvil de la víctima. Allí figuraban registros de préstamos y una deuda atribuida a Santo Eduardo Bagnato por aproximadamente 14,5 millones de pesos, lo que fortaleció la principal hipótesis del móvil económico del crimen.
Con esas pruebas, la fiscalía solicitó allanamientos y órdenes de detención para los sospechosos, mientras continuaban las tareas de vigilancia y recolección de evidencia.
Allanamientos, sangre oculta y una versión que podría cambiar la causa
El 30 de junio se concretaron los procedimientos simultáneos. Personal de la DDI San Martín, junto con efectivos de distintas dependencias y Policía Científica, allanó el lubricentro y los domicilios de los principales investigados. Durante la inspección, especialistas utilizaron luces forenses que permitieron detectar múltiples manchas hemáticas que, según la investigación, serían compatibles con la hipótesis de que el homicidio habría ocurrido dentro del local antes de que el cuerpo fuera trasladado en el baúl del vehículo.
Durante los operativos fueron detenidos Santo Eduardo Bagnato y Pedro Alberto Rosa. Además, los efectivos secuestraron armas de fuego, municiones, teléfonos celulares, vehículos y otros elementos que serán sometidos a pericias.
De acuerdo con el informe policial, de manera extraoficial Bagnato manifestó que el crimen habría sido cometido por Rosa junto con otras personas y sostuvo que fue obligado bajo amenazas a limpiar la escena después del ataque. Esa versión aún deberá ser corroborada mediante las pruebas periciales y el avance de la investigación judicial.
La fiscalía ordenó el análisis forense de los teléfonos celulares mediante tecnología UFED y nuevas pericias sobre los vehículos secuestrados para establecer con precisión cómo se desarrolló el hecho y el grado de participación de cada uno de los imputados. Mientras tanto, el caso continúa avanzando con una hipótesis cada vez más sólida, aunque será la Justicia la que determine las responsabilidades penales definitivas.


