Del auge de las salas al streaming: cómo cambió el consumo de cine en Argentina

Mientras las salas comerciales intentan adaptarse a este nuevo escenario, también surgen propuestas que buscan sostener la experiencia colectiva del cine desde otro lugar.

Nazareno Napal
26/06/2026
Del auge de las salas al streaming: cómo cambió el consumo de cine en Argentina

Por: Bettina Gorla 

Hace algunos años. ir al cine era mucho más que ver una película: las salas se convirtieron en un punto de encuentro para familias, grupos de amigos y parejas, mientras que los grandes estrenos movilizaban filas interminables y funciones repletas. Sin embargo, ese escenario comenzó a transformarse en los últimos años.
El crecimiento de las plataformas de streaming, el cambio en los hábitos de consumo y el aumento de los costos provocaron una fuerte caída en la asistencia a los cines, una tendencia que ya tiene consecuencias concretas en la provincia de Buenos Aires.

Los números reflejan ese cambio. Según datos de Ultracine, enero de 2026 fue uno de los peores meses de las últimas décadas para la exhibición cinematográfica en Argentina con un 22,9% menos que en el mismo mes del año anterior y un 35% por debajo del promedio histórico. Especialistas del sector coinciden en que el fenómeno responde a múltiples factores. Por un lado, las películas permanecen cada vez menos tiempo en cartelera antes de desembarcar en plataformas de streaming y por otro, el costo de una salida al cine aumentó considerablemente.

La crisis también comenzó a sentirse fuera de los grandes centros urbanos. En abril de este año cerró sus puertas el Cine Gran Tuyú, en San Clemente del Tuyú, una sala inaugurada en 1937 y considerada la más antigua del Partido de La Costa. Poco después dejó de funcionar la única sala de Villa Ramallo. Ambos casos reflejan las dificultades que enfrentan los cines independientes o de ciudades más pequeñas para competir con los grandes complejos instalados en centros comerciales, que concentran la mayor parte de los estrenos y cuentan con mayor infraestructura. Más allá del impacto económico, el cierre de estas salas implica también la pérdida de espacios culturales que durante décadas formaron parte de la vida cotidiana de sus comunidades. 

PUBLICIDAD

Mientras las salas comerciales intentan adaptarse a este nuevo escenario, también surgen propuestas que buscan sostener la experiencia colectiva del cine desde otro lugar. En La Plata, el Cine Select y el EcoSelect, que funcionan en el Pasaje Dardo Rocha, ofrecen durante todo el año una programación de cine nacional, producciones independientes, documentales, clásicos restaurados y ciclos especiales, con entradas accesibles e incluso funciones gratuitas. A esto se suman iniciativas como Misa Nocturna, un ciclo que reúne a fanáticos para volver a ver películas de culto en pantalla grande, y las actividades audiovisuales organizadas por el Planetario de la Universidad Nacional de La Plata, especialmente durante las vacaciones de invierno.

Lejos de desaparecer, el cine atraviesa un proceso de transformación. Las historias continúan produciéndose y el público sigue consumiendo contenidos audiovisuales, aunque ya no exclusivamente desde una sala. El desafío para la industria pasa ahora por encontrar nuevas formas de sostener la producción, garantizar la circulación del cine argentino y preservar aquellos espacios donde la experiencia cinematográfica todavía se vive de manera colectiva, en una pantalla grande y compartida con otros espectadores.

TÓPICOS RELACIONADOS
#columna#Cine
Comentarios
Más de Opinión y análisis