Adorni sobrevive una semana más, pero el Senado ya prepara el camino para su caída
El oficialismo logró postergar la sesión, pero la oposición reúne apoyos para interpelarlo y crece la presión para apartarlo del cargo.
La cuenta regresiva para Manuel Adorni ya no la marca la oposición, sino los propios sectores que hasta hace semanas acompañaban al Gobierno de Javier Milei. Aunque La Libertad Avanza consiguió postergar una semana la sesión en la que el Senado debatirá su interpelación, el oficialismo no logró evitar un dato mucho más preocupante: el respaldo a una posible moción de censura crece entre bloques dialoguistas, gobernadores aliados e incluso dirigentes del PRO que hasta ahora habían sido socios clave de la Casa Rosada.
La prórroga acordada en la reunión de Labor Parlamentaria le otorgó al Gobierno algunos días más para intentar contener una crisis política que no deja de agravarse. Sin embargo, lejos de representar una victoria, la postergación dejó expuesta la fragilidad de la defensa oficial. El proyecto para citar a Adorni ya cuenta con apoyos suficientes para convertirse en una amenaza concreta y, por primera vez desde que estalló el escándalo por sus declaraciones patrimoniales, la discusión gira alrededor de una pregunta que hasta hace poco parecía impensada: cuánto tiempo más puede sostenerse en el cargo.
La sesión fue reprogramada para el próximo 25 de junio y allí se debatirá el pedido de interpelación para que el jefe de Gabinete comparezca ante el Senado el 2 de julio. La intención original de Adorni era concurrir ese día únicamente para presentar su informe de gestión, pero el escenario cambió por completo. Ahora deberá enfrentar preguntas específicas sobre las inconsistencias detectadas en sus declaraciones juradas, las explicaciones que brindó sobre sus ahorros y las contradicciones entre lo que aseguró ante el Congreso y lo que posteriormente reconoció públicamente.
La situación se agravó luego de que distintos bloques dialoguistas anticiparan que acompañarán la interpelación. Radicales, provinciales y sectores del PRO dejaron trascender que ya no están dispuestos a seguir defendiendo a un funcionario cuya permanencia consideran cada vez más costosa para el Gobierno.
Las señales más contundentes llegaron justamente desde el macrismo. El presidente del bloque del PRO en el Senado, Martín Goerling Lara, sostuvo que la continuidad de Adorni “no da para más” y advirtió que acompañarán un eventual pedido de censura o remoción si el funcionario no logra despejar las dudas sobre su patrimonio. "La continuidad de Adorni está rompiendo el vínculo con la sociedad y paralizando la gestión", afirmó.
El mensaje se suma a otros pronunciamientos que comenzaron a aparecer en las últimas horas dentro del universo aliado. La sensación que domina en el Senado es que el problema ya no pasa por reunir los votos para avanzar contra Adorni, sino por determinar si el Gobierno llegará a esa instancia sosteniéndolo en el cargo.
Incluso Patricia Bullrich, encargada de negociar con los bloques dialoguistas, quedó en una posición incómoda. Si bien defendió la postura oficial y aseguró que Milei considera que Adorni dio "una explicación razonable", la propia senadora había definido días atrás las omisiones patrimoniales del funcionario como algo "más que un error, una omisión ética". La contradicción alimentó las especulaciones sobre las tensiones internas que atraviesan al oficialismo.
“Yo no puedo hacer nada por Adorni, acá somos minoría, se lo voy a comunicar al presidente para que tome una decisión”
— TUGO News (@TugoNews) June 17, 2026
Bullrich se acaba de lavar las manos y entregó a Adorni con moño y todo, la semana que viene puede llegar a ser destituido POR CORRUPTO pic.twitter.com/eT54EOo4dt
Los números tampoco ayudan a la Casa Rosada. En el Senado ya existe un núcleo de votos favorable a la interpelación integrado por Unión por la Patria, Convicción Federal, legisladores provinciales, santacruceños, misioneros y sectores radicales.
Mientras tanto, el Gobierno intenta ganar tiempo. La estrategia consiste en evitar que la crisis termine bloqueando el tratamiento de otros proyectos que considera prioritarios, como la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada impulsada por Federico Sturzenegger. Pero en los pasillos del Congreso la lectura es otra: el caso Adorni ya se convirtió en un obstáculo para la agenda oficial y amenaza con condicionar cualquier negociación legislativa.
Por eso, más allá de la postergación de una semana, el resultado político de la jornada dejó una conclusión difícil de disimular. Adorni consiguió evitar una derrota inmediata, pero no logró despejar las dudas sobre su futuro. Con aliados que empiezan a tomar distancia y una oposición que asegura tener los votos para avanzar, la discusión ya no parece centrarse en si habrá interpelación, sino en si el jefe de Gabinete llegará al recinto todavía aferrado a su cargo.


