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Crisis textil

Se perdieron más de 22 mil empleos y siete de cada diez máquinas están paradas

Un informe del sector advirtió que la producción se desplomó más de 23%, cerraron 803 empresas desde fines de 2023 y las importaciones de ropa crecieron 79% en lo que va del año.

Andrea Lazaro
07/06/2026
Se perdieron más de 22 mil empleos y siete de cada diez máquinas están paradas

La crisis de la industria textil y de la indumentaria sigue profundizándose. La producción cayó más de 23% interanual en marzo, siete de cada diez máquinas permanecen sin actividad y desde diciembre de 2023 se perdieron 22.156 puestos de trabajo registrados, según datos difundidos por la Fundación Pro Tejer.

El informe sectorial señala que la actividad textil registró una baja del 23,3% respecto del mismo mes del año pasado y una caída del 31,3% frente a los niveles promedio de 2023. En tanto, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió 8,9% interanual y acumula una contracción del 22% en comparación con los registros de hace dos años.

El deterioro también se refleja en la utilización de la capacidad instalada. Durante marzo, las plantas textiles trabajaron al 40,2% de su potencial, mientras que en el promedio trimestral cerca del 70% de la maquinaria permaneció sin uso.

La pérdida de empleo se convirtió en uno de los principales indicadores de la crisis. El complejo textil, de confecciones, cuero y calzado encabeza la destrucción de puestos registrados en el sector privado desde la asunción del gobierno de Javier Milei. De acuerdo con el relevamiento, la actividad sufrió una reducción del 18% de su plantilla laboral, con 22.156 empleos formales menos en poco más de dos años.

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A la caída del empleo se suma el cierre de empresas. Desde diciembre de 2023 dejaron de operar 803 establecimientos productivos registrados, una cifra que representa el 13% del total del sector. El rubro de indumentaria concentra la mayor cantidad de cierres, con 385 firmas que bajaron sus persianas, seguido por las actividades vinculadas al cuero y el calzado.

Mientras la producción local pierde volumen, las importaciones de ropa continúan creciendo. Durante el primer cuatrimestre de 2026 ingresaron al país 23.482 toneladas de prendas de vestir, lo que representó un aumento del 79% respecto del mismo período del año pasado. Las compras externas de confecciones también crecieron, con una suba del 55%.

Desde la Fundación Pro Tejer atribuyeron este escenario a la combinación de consumo interno deprimido, apertura de importaciones, atraso cambiario y elevados costos de producción. "Argentina se transformó en un destino para excedentes textiles del exterior", advirtieron desde la entidad.

La inversión tampoco escapa a la tendencia negativa. La importación de bienes de capital destinados al sector cayó 43% interanual durante el primer cuatrimestre y se ubicó 65% por debajo de los niveles de 2023, un dato que anticipa dificultades para la renovación tecnológica de las plantas productivas.

En paralelo, las empresas enfrentan problemas para trasladar costos a los precios finales. Mientras la inflación interanual fue del 32,4% en abril, el rubro prendas de vestir y calzado registró un incremento del 12,7%.

"En numerosos casos se vende por debajo de los costos para sostener liquidez y liberar mercadería acumulada", sostuvo la Fundación Pro Tejer. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, nueve de cada diez empresas no logran trasladar a precios ni la mitad de los aumentos salariales.

Con ventas que acumulan dos años de retroceso y una caída del 7% interanual entre marzo y abril, el sector volvió a reclamar medidas para sostener la actividad, preservar el empleo y evitar una mayor pérdida de capacidad productiva.

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