Con su declaración jurada, Bullrich dejó otra vez expuesto a Adorni
El gesto de la ex ministra fue leído dentro del oficialismo como otro mensaje hacia el jefe de Gabinete, aún bajo presión por su situación patrimonial.
En medio del creciente malestar que atraviesa al oficialismo por la situación judicial y política de Manuel Adorni, Patricia Bullrich volvió a mover una ficha que ya nadie leé como inocente, ni siquiera en Casa Rosada. La senadora nacional adelantó la presentación de su declaración jurada patrimonial ante la Oficina Anticorrupción y el Senado, justo cuando el jefe de Gabinete continúa demorando la difusión de la suya, pese a las promesas del Gobierno y a la presión interna que se acumula desde hace semanas.
El gesto de Bullrich, formalmente administrativo, terminó cargándose rápidamente de lectura política. Más aún porque fue la propia ex ministra de Seguridad quien, hace algunas semanas, había reclamado públicamente que Adorni presentara “de inmediato” su patrimonio para desactivar el escándalo que rodea al funcionario libertario, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
La presentación quedó registrada bajo el formulario 1245 y fue realizada más de un mes antes del nuevo plazo oficial. Cerca de Bullrich buscaron relativizar cualquier interpretación explosiva y aseguraron que la dirigente “siempre presenta en esta fecha” por “responsabilidad institucional”. Sin embargo, dentro del oficialismo nadie desconoce que el movimiento impacta de lleno sobre la situación de Adorni, que sigue sin mostrar la documentación prometida mientras la causa judicial avanza.
La tensión no es nueva. Bullrich ya había incomodado al jefe de Gabinete cuando sostuvo públicamente que la declaración jurada “es bastante fácil de hacer” y que, si tenía todo en regla, debía presentarla cuanto antes. Aquellas declaraciones generaron ruido interno y obligaron incluso al presidente Javier Milei a salir a respaldar a su funcionario. “Manuel estaba en eso, ya tiene los números”, dijo entonces el mandatario, molesto por la presión pública de su propia aliada política.
Pero pasaron las semanas y la situación sigue abierta. Adorni continúa sin formalizar la presentación pese a que desde el Gobierno aseguran que lo hará “en los próximos días”, una frase que se repite desde hace tiempo mientras el caso se mantiene en agenda y erosiona la imagen del oficialismo.
Puertas adentro del oficialismo el malestar es evidente. La demora del jefe de Gabinete ya incomoda a sectores libertarios que entienden que el tema comenzó a afectar uno de los principales activos discursivos del Gobierno: la bandera anticasta y el discurso de transparencia con el que Milei llegó al poder.
En ese contexto, la movida de Bullrich fue interpretada por muchos dirigentes como una forma elegante, aunque calculada, de volver a dejar expuesto a Adorni. La senadora, con más de cuatro décadas transitando el poder y una extensa experiencia en distintos espacios políticos, conoce como pocos los tiempos de la política y la potencia de los gestos silenciosos. Por eso, dentro y fuera de La Libertad Avanza, hay quienes creen que su decisión estuvo lejos de ser casual.
La decisión de Bullrich de presentar anticipadamente sus bienes terminó funcionando así como un contraste inevitable: mientras ella exhibe transparencia y rapidez administrativa, Adorni sigue postergando un trámite que ya dejó de ser solamente burocrático para convertirse en un problema político de primer orden dentro del universo libertario.


