Economía
Datos oficiales

Los salarios privados ya acumulan siete meses consecutivos de caída frente a la inflación

El salario formal volvió a perder contra la inflación en marzo y profundizó una racha negativa que golpea el consumo y el bolsillo.

Nazareno Napal
19/05/2026
Los salarios privados ya acumulan siete meses consecutivos de caída frente a la inflación

El deterioro del poder adquisitivo volvió a quedar expuesto en marzo de 2026. Aunque el Gobierno nacional continúa destacando la desaceleración de la inflación como uno los principales logros de gestión, los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que los salarios registrados perdieron frente al costo de vida, en un contexto marcado por el ajuste fiscal, el freno a las paritarias y la caída del consumo.

Según informó el organismo estadístico, el Índice de Salarios registró en marzo una suba mensual del 3,4%, exactamente el mismo porcentaje que la inflación del mes. Sin embargo, cuando se observan únicamente los salarios registrados (sector privado formal y sector público) el incremento fue de apenas 3%, por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que alcanzó el 3,4%.

La cifra confirma una tendencia que ya preocupa incluso entre consultoras privadas: el salario formal acumula siete meses consecutivos de caída en términos reales. En otras palabras, los ingresos de los trabajadores continúan perdiendo capacidad de compra aun en un escenario donde la inflación dejó atrás los picos más elevados de 2024 y 2025.

El dato resulta particularmente sensible porque el Gobierno de Javier Milei construyó buena parte de su discurso económico alrededor de la promesa de estabilizar los precios y recuperar el ingreso. Sin embargo, la desaceleración inflacionaria nunca logró perforar de manera sostenida el umbral de una sola cifra mensual y, en los últimos meses, incluso mostró señales de rebote.

Cómo evolucionaron los salarios

El informe del INDEC detalló fuertes diferencias entre sectores:

  • Sector privado registrado: +2,1%
  • Sector público: +5%
  • Sector privado no registrado: +4,7%

En términos interanuales, el índice general mostró una suba de 36,4%, producto de:

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  • 27,5% en el sector privado registrado
  • 29,6% en el sector público
  • 74,4% en el sector informal

A pesar de esos incrementos nominales, la inflación interanual fue de 32,6%, por lo que gran parte de los trabajadores registrados continúa corriendo detrás de los precios.

En el acumulado del primer trimestre de 2026, los salarios avanzaron 8,6%, mientras que la inflación acumuló 9,2%, profundizando el deterioro del ingreso real. Uno de los puntos más críticos volvió a darse en el sector privado formal, donde las paritarias quedaron sistemáticamente por debajo de la inflación.

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El impacto del ajuste y el freno salarial

Analistas coinciden en que el deterioro salarial está directamente relacionado con la estrategia económica del Gobierno, basada en alcanzar superávit fiscal mediante un severo recorte del gasto público y una fuerte licuación de ingresos.

Ese ajuste no solo afectó a jubilados y trabajadores estatales, sino también a las provincias, muchas de las cuales denuncian retrasos y recortes en la distribución de fondos coparticipables y transferencias nacionales.

El resultado fue una combinación de caída del consumo, retracción de la actividad económica y salarios que perdieron capacidad de compra incluso en un contexto de menor inflación.

De acuerdo con Estudios Económicos del Banco Provincia:

  • El salario privado registrado perdió 1,3% de poder adquisitivo en marzo
  • La caída acumulada en los últimos doce meses alcanza el 3,9%
  • Frente al promedio de 2023, la pérdida llega al 5,7%
  • Comparado con el período 2020-2023, el deterioro alcanza el 8%

Los especialistas remarcaron además una situación paradójica: la baja de la inflación no vino acompañada por una recomposición de ingresos. “Entre 2025 y marzo de 2026, el poder adquisitivo cayó en 10 de los últimos 15 meses”, indicaron desde la entidad.

Los datos de marzo vuelven a poner en discusión el corazón del programa económico del Gobierno. Aunque el oficialismo sostiene que el orden fiscal y la desaceleración inflacionaria permitirán una recuperación futura, los indicadores actuales muestran una economía donde la mejora macroeconómica todavía no llega al bolsillo.

El superávit fiscal conseguido a través de un fuerte ajuste del gasto, la paralización de partidas para provincias, el recorte de obra pública y la contención salarial empiezan a mostrar un costo social cada vez más evidente.

Mientras tanto, los salarios continúan corriendo detrás de los precios y el consumo sigue sin encontrar señales claras de recuperación, dejando a amplios sectores de trabajadores formales, estatales e informales con mayores dificultades para sostener sus gastos cotidianos.

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