Decepcionado, el contratista de Adorni apuntó contra el Gobierno: "Salieron a ganar tiempo"
Tabar cuestionó la estrategia oficial en la causa y admitió pagos en negro en la obra, en medio del avance judicial y la tensión política.
En medio de la escalada política y judicial que rodea al jefe de Gabinete Manuel Adorni, el contratista Matías Tabar volvió a quedar en el centro de la escena con nuevas declaraciones en las que cuestionó el manejo del caso por parte del Gobierno y la exposición pública del conflicto. El empresario, que declaró ante la Justicia por las remodelaciones en la vivienda del funcionario en el country Indio Cuá, aseguró que en el oficialismo “salieron a ganar tiempo” frente al avance de la investigación.
Las afirmaciones se dan en un contexto de fuerte tensión política, luego de que el presidente Javier Milei defendiera públicamente a Adorni y cuestionara al propio Tabar, a quien incluso se intentó vincular con el kirchnerismo en medio de la disputa narrativa del oficialismo sobre el origen de las acusaciones.
El contratista rechazó las versiones que lo colocan como un actor político dentro de la causa y buscó despegarse de cualquier intencionalidad partidaria. En ese sentido, sostuvo que la reacción oficial intentó desviar el eje del debate y relativizar el contenido de su declaración judicial, que forma parte del expediente que investiga presuntos pagos no declarados y posibles irregularidades en la obra realizada en la propiedad del funcionario.
Tabar también apuntó contra el impacto mediático del caso y aseguró que la exposición pública desbordó por completo el alcance de la relación laboral que mantenía con Adorni. Según su versión, el vínculo comenzó dentro del mismo barrio privado donde se ubica la vivienda y se extendió durante el proceso de remodelación, en el que, según indicó, se trabajó bajo condiciones habituales del sector de la construcción.
En sus declaraciones, el empresario insistió en que la obra fue “normal de principio a fin” y negó la existencia de maniobras irregulares, aunque admitió que los pagos se realizaron en dólares y en efectivo, una modalidad que describió como frecuente en el rubro. También afirmó que el monto total de la intervención fue creciendo a medida que se incorporaban trabajos y materiales adicionales.
Uno de los puntos más sensibles de su testimonio volvió a girar en torno a la informalidad en el sector de la construcción. Tabar sostuvo que en la Argentina “es muy normal no facturar” y llegó a afirmar que la situación no es excepcional dentro de la actividad, una frase que generó controversia en medio del avance de la causa judicial.
El contratista, que ya había declarado ante la Justicia en el marco de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito, también negó haber sido presionado por el entorno del funcionario y aseguró que los contactos previos a su declaración se limitaron a conversaciones habituales por el vínculo comercial que mantenían.
En paralelo, volvió a referirse al impacto personal que tuvo quedar involucrado en el expediente y expresó que la situación lo tomó por sorpresa, especialmente tras la intervención del propio Presidente en el debate público, que lo acusó de pertenecer a espacios opositores. Según señaló, esa acusación lo “shockeó”, aunque evitó profundizar en confrontaciones directas.
Mientras la causa judicial continúa su curso, el testimonio de Tabar vuelve a agregar tensión al escenario político que rodea a Adorni, en un caso que ya escaló al Congreso, se instaló en la agenda mediática y suma nuevas derivaciones en la disputa entre el oficialismo y la oposición por el control del relato político.


