Oficializaron un directorio cuestionado por "dedazo" en el concurso
La selección de autoridades se realizó a finales de enero y sembró una nueva grieta en la gestión libertaria.
El Gobierno nacional publicó este martes en el Boletín Oficial el Decreto 318/26, que dejó firme la selección del directorio del nuevo Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad.
Se trata de un nuevo organismo creado al calor de la Ley Bases, que fusiona otras dos dependencias: el ENARGAS y el ENRE —creados por las leyes 24.076 y 24.065, respectivamente—, que previamente pasaron por una instancia de motosierra con despidos en ambos entes.
En el decreto firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, se confirmó la integración del directorio del ENRGE, que fue cuestionada por diferentes especialistas y dirigentes del sector energético por tratarse más de un "dedazo" que de un concurso propiamente dicho, y abrió en su momento una interna en el gabinete libertario.
Resumen de lo más importante del Boletín Oficial de la República Argentina del 05/05/2026:
— BOA | Resumen del Boletín Oficial de Argentina (@BOAresumenes) May 5, 2026
Decreto 318/2026 - ENTE NACIONAL REGULADOR DEL GAS Y LA ELECTRICIDAD
Se designan nuevos miembros del Directorio del Ente Regulador del Gas y la Electricidad, asegurando la continuidad en… pic.twitter.com/5QOIKiA4pK
Es que el número puesto para presidir el nuevo organismo era Carlos Alberto María Casares, quien se venía desempeñando como interventor del ENARGAS y, previo a la selección de integrantes del directorio, había cumplido a rajatabla la política de ajuste y despidos en ese ente.
Para sorpresa de muchos, Casares no estuvo en los planes del equipo económico y la pulseada para presidir el nuevo organismo la ganó el interventor del otro organismo regulador, Néstor Lamboglia. Esa decisión se le achaca a la titular de la Secretaría de Energía, María Tettamanti, quien le habría dado su aval para ocupar el puesto al titular del ENRE.
Casares tampoco fue elegido para secundar a Lamboglia, sino que la vicepresidencia del directorio se la llevó Vicente Serra, un cuadro técnico que se quejó por nota sobre la selección y, según dicen en los pasillos de la cartera energética, no se sabe a ciencia cierta si había pasado el primer filtro del concurso.
Al respecto, vale mencionar que las normas fijan mecanismos de selección con convocatorias abiertas publicadas en medios masivos, evaluación de un comité independiente y la posibilidad de realizar impugnaciones. En ese marco, Serra renegó de que no había sido convocado para las entrevistas de rigor en pos de poder ocupar la vicepresidencia y que, por el contrario, se enteró de las mismas por los medios. Esto abrió el interrogante sobre si realmente estaba probada su idoneidad.
El directorio del ENRGE lo completan Marcelo Nachón, Griselda Lambertini y Héctor Falzone. Se trata de técnicos que han pendulado en el área energética —tanto en el sector público como en el privado—, y que la llegada de Javier Milei a la Rosada volvió a posicionar en el ámbito estatal.
La novela Casares
Carlos Casares fue un buen alumno de la gestión libertaria: su paso por el ENARGAS estuvo signado por otorgarles a las transportistas y distribuidoras los aumentos de tarifas solicitados, además de avanzar con un plan de reducción del personal del 27 por ciento.
#CódigoBAIRES | A pesar de cumplir con los deseos de la Rosada en materia de ajuste tarifario y despidos de personal en @enargas, Carlos Casares no fue tenido en cuenta para la nueva etapa de la política energética del Gobierno.https://t.co/UYHZceThlx
— Radio La Plata 90.9 (@radiolaplata909) January 23, 2026
Vale mencionar que esos despidos también se complementaron con casos de agentes que se dieron de alta en el organismo para prestar funciones, aunque en algunos casos apenas comenzaron a integrar la nómina y se fueron en comisión de servicios a otras dependencias —como la Secretaría de Energía— por la diferencia salarial.
Consumado el trabajo sucio, desde algún sector de las altas esferas del Gobierno nacional le bajaron el pulgar para continuar en la gestión libertaria, por lo que decidió irse de manera anticipada, no sin antes lamentar la situación.
Allegados al exfuncionario reflejaron que Casares derramó lágrimas de decepción en su anterior despacho de calle Suipacha, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y redactó una emotiva carta de renuncia: “Entiendo que no he satisfecho vuestras expectativas y/o no cuento ya con vuestra confianza”, escribió, y agregó: “El Gobierno me considera prescindible”.
El exinterventor añadió además que “era mi voluntad continuar colaborando con el proyecto de la unificación de los entes reguladores con la finalidad de que este nuevo organismo autárquico tenga niveles de calidad comparables con los mejores internacionales y, en consecuencia, me presenté al concurso público de antecedentes para la conformación de su directorio”.



