La construcción perdió casi 67 mil empleos desde la llegada de Milei
El freno a la obra pública profundizó la crisis del sector, con salarios en caída, obras paralizadas y un fuerte impacto laboral.
El empleo registrado en la construcción mostró en febrero de 2026 una leve mejora del 0,5% mensual, equivalente a la creación de 1.822 puestos de trabajo. El dato marcó el segundo incremento consecutivo para el sector, aunque todavía lejos de representar una recuperación sólida luego del fuerte derrumbe que atravesó la actividad desde la llegada de Javier Milei al Gobierno y la decisión de paralizar gran parte de la obra pública en todo el país.
De acuerdo a un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco sobre la base de datos del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) y el INDEC, el repunte reciente no alcanza para revertir el deterioro acumulado en los últimos dos años. Actualmente, el empleo en la construcción se encuentra un 9,7% por debajo del promedio registrado entre 2007 y 2023, reflejando un nivel de actividad muy inferior al histórico para uno de los sectores con mayor capacidad de generación de trabajo.
La comparación con noviembre de 2023, previo a la asunción de La Libertad Avanza, deja en evidencia la profundidad de la crisis: desde entonces se perdieron 66.999 puestos laborales registrados en la construcción, lo que representa una caída del 15,9% en la ocupación sectorial. El retroceso coincide con la política de ajuste impulsada por el Gobierno nacional, que tuvo como uno de sus ejes centrales el freno a la obra pública y el recorte del gasto estatal en infraestructura.
La decisión de abandonar o ralentizar proyectos viales, habitacionales y de infraestructura básica comenzó a impactar de lleno en la actividad. El sector de la construcción, históricamente vinculado al empuje de la inversión pública y con fuerte capacidad de derrame sobre otras ramas económicas, quedó golpeado por la falta de financiamiento y la paralización de cientos de obras a lo largo y ancho del país.
El deterioro ya no solo se refleja en los indicadores laborales, sino también en las consecuencias visibles sobre la infraestructura. El estado de las rutas nacionales empeoró en distintos puntos del país por la falta de mantenimiento y ejecución de obras, mientras aumentan las advertencias por accidentes y problemas de transitabilidad.
La evolución por provincias mostró un escenario dispar. Quince jurisdicciones registraron subas mensuales en febrero, con Santa Cruz (6,7%), San Luis (6,1%) y Misiones (6,0%) encabezando las mejoras. En contrapartida, ocho distritos presentaron caídas, entre ellos Santiago del Estero (-4,2%), Jujuy (-3,8%) y La Pampa (-3,5%).
A la pérdida de puestos laborales se suma además el deterioro del poder adquisitivo. El salario promedio nacional en la construcción alcanzó en febrero los 1.218.793 pesos, aunque al descontar la inflación el ingreso real mostró una caída interanual del 3,7%, acumulando así cuatro meses consecutivos en retroceso.
Solo seis provincias lograron mejoras salariales reales frente a la inflación, destacándose La Rioja (27,4%) y Tierra del Fuego (10,6%). En el resto de las jurisdicciones, los trabajadores del sector perdieron capacidad de compra, con Salta registrando la caída más pronunciada, del 17,1%.
El panorama deja expuesta la fragilidad de una actividad clave para la economía argentina. Aunque en los últimos meses aparecieron leves señales de estabilización, la construcción continúa muy por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno. La paralización de la obra pública, la incertidumbre sobre nuevas inversiones y el deterioro salarial siguen configurando un escenario complejo para un sector que históricamente funcionó como uno de los principales motores del empleo y la actividad económica.





