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Amigote de Milei

Galperín quedó en el centro de las críticas tras burlarse de una jubilada que no llega a fin de mes

El fundador de Mercado Libre fue cuestionado por mofarse de una mujer mayor y reavivó el debate sobre jubilaciones y desigualdad.

Nazareno Napal
05/05/2026
Galperín quedó en el centro de las críticas tras burlarse de una jubilada que no llega a fin de mes

El cruce que protagonizó el fundador de Mercado Libre, Marcos Galperín, con una jubilada en redes sociales volvió a poner en discusión algo más profundo que una simple polémica virtual: el lugar desde donde una parte del empresariado argentino mira la crisis social y económica que atraviesan a millones de personas. El empresario, considerado uno de los hombres más ricos del país y uno de los referentes más cercanos al ideario económico de Javier Milei, eligió burlarse de una mujer mayor que explicaba frente a una cámara que no le alcanza el dinero para vivir, en un contexto donde las jubilaciones continúan perdiendo poder adquisitivo y el bono permanece congelado desde hace meses.

La reacción de Galperín no quedó en un simple “me gusta” o un comentario aislado. Después de recibir cuestionamientos de distintos sectores, incluso de usuarios alejados de la política partidaria, redobló la apuesta y sostuvo en la red social X que “si no trabajaste nunca en tu vida y tenés más de 65 años, no sos jubilado”. La frase expuso una mirada reduccionista sobre una problemática histórica de la Argentina: durante décadas, miles de mujeres realizaron tareas domésticas, de cuidado y trabajos informales que nunca fueron reconocidos por el sistema previsional y, por lo tanto, jamás pudieron completar los aportes necesarios para acceder a una jubilación tradicional.

Esa situación fue precisamente la que intentaron corregir distintas moratorias previsionales implementadas a lo largo de los años. El debate sobre su sustentabilidad económica existe y es legítimo, pero otra cosa muy distinta es convertir a quienes dependen de esos mecanismos en objeto de burla pública. Más aún cuando el comentario proviene de uno de los empresarios más beneficiados por el actual esquema económico.

Galperín no es solamente el dueño de una de las compañías tecnológicas más grandes de América Latina. También se transformó, desde la llegada de Milei al poder, en una suerte de portavoz informal del discurso libertario vinculado al libre mercado, la desregulación y la competencia sin intervención estatal. Sin embargo, esa defensa cerrada de las reglas del mercado mostró límites muy claros cuando comenzaron a crecer en Argentina las compras a plataformas chinas como Shein y Temu.

En ese momento, desde el universo empresarial ligado a Mercado Libre empezaron a aparecer reclamos vinculados a controles, regulaciones y condiciones de competencia frente al avance de las aplicaciones asiáticas. La contradicción fue rápidamente señalada en redes sociales: quienes durante años cuestionaron cualquier tipo de intervención estatal terminaron reclamando protección cuando el mercado comenzó a jugar en contra de sus propios intereses.

La discusión, además, aparece en medio de un escenario social delicado. Mientras el Gobierno sostiene un fuerte ajuste sobre jubilaciones, salarios y gasto público, distintos informes económicos muestran que los sectores más concentrados de la economía continúan obteniendo beneficios impositivos y ventajas fiscales. En el caso de Mercado Libre, las críticas reaparecen cada vez que se recuerdan las exenciones y reducciones tributarias que recibe la compañía a través de distintos regímenes de promoción.

Por eso, la polémica alrededor de Galperín excede el episodio puntual con una jubilada. Lo que quedó expuesto fue una lógica cada vez más visible en parte del empresariado alineado con Milei: discursos de meritocracia extrema dirigidos hacia los sectores más vulnerables, combinados con pedidos de asistencia o protección cuando los intereses propios se ven afectados.

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