Las importaciones no reactivan las ventas y el comercio platense sigue sin repuntar
Un informe de la Cámara de Comercio de La Plata señalò que 7 de cada 10 comerciantes no mejoraron tras la apertura de importaciones. El economista Agustín Lodola advirtió que el problema de fondo es la caída del consumo en un contexto de salarios bajos y actividad deprimida en sectores clave.
En los últimos meses impactó de lleno la apertura de las importaciones en los comercios y empresas. Si bien es una medida que podría analizarse como positiva para comerciantes que acceden a nuevos productos a diferentes precios, la realidad es que ese escenario no está siendo aprovechado del todo y los comerciantes se ven afectados por un problema que parece no tener salida: la baja del consumo.
Según estudios de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de La Plata, 7 de cada 10 comerciantes no modificó su composición de productos. Esto, según el economista Agustín Lodola, refleja que el sector no pudo aprovechar bien la medida de apertura de importaciones.
“Las importaciones no movieron la aguja del comercio platense”, advirtió. El economista planteó que, si bien hay un sector que logró incorporar nuevos productos importados con buena recepción del público, no es suficiente para considerar que hubo un cambio en la forma de vender. Solo dos de cada 10 comerciantes expresaron que existió una mejora.
Los rubros que, de alguna forma, se potenciaron con la medida fueron música, deporte, algunos productos para la construcción e informática. “Detrás de esto está la malaria del comercio. O sea, ni siquiera este tema, que podría haber impulsado un poco, genera ventas”, aseguró.
En ese marco, Lodola amplió el diagnóstico y puso el foco en el contexto general de la economía. Señaló que conviven “dos velocidades” que impactan de manera desigual en el territorio: por un lado, sectores como el agro, la minería y la energía muestran dinamismo, especialmente en provincias como Neuquén, aunque con un efecto limitado en la generación de empleo. Incluso, advirtió que en el agregado la cadena de hidrocarburos no está creando puestos de trabajo, sino perdiéndolos, por la caída de la explotación de pozos tradicionales.
En contraposición, explicó que en el AMBA, donde se incluye La Plata, los sectores que sostienen el empleo y el consumo atraviesan una situación crítica. La industria, el comercio y la construcción “están muy mal”, con una actividad deprimida y salarios bajos. A eso se suma el sector público, con un fuerte retraso salarial en los tres niveles del Estado.
Ese escenario, planteó, configura una capacidad de compra muy limitada y pone en duda que una eventual baja de la inflación se traduzca automáticamente en una recuperación del consumo. “Estamos en una economía estable, pero medio de cementerio de estabilidad”, graficó.
En definitiva, la conclusión a la que llegó el informe es que, si bien la apertura de importaciones no afectó directamente a los comerciantes, tampoco los benefició, ya que el contexto arrastra otros problemas como la falta de ventas. Lodola lo señaló: el ingreso de los ciudadanos se va en impuestos, dejando muy poco margen de consumo.





