Política
Método libertario

Entre insultos, “digamos” y perros: Milei defendió la violencia verbal como parte del debate

El Presidente volvió a justificar agravios y ataques verbales mientras cargó contra periodistas y habló de sus “hijitos de cuatro patas”.

Nazareno Napal
30/04/2026
Entre insultos, “digamos” y perros: Milei defendió la violencia verbal como parte del debate

El presidente Javier Milei brindó, una vez más, un discurso cargado de agresividad, descalificaciones y una defensa explícita de la violencia verbal como parte legítima de la discusión pública. Durante su participación en la Expo EFI 2026, el mandatario sostuvo que los insultos y agravios no representan un problema mientras “no afecten la vida, la libertad o la propiedad” de las personas, en una intervención que rápidamente despertó críticas por el mensaje institucional que implica naturalizar ese tipo de conductas desde la máxima autoridad del país.

Lejos de mostrarse dispuesto a bajar el tono de confrontación que marcó su estilo desde la campaña electoral, Milei profundizó una dinámica que en los últimos meses se volvió habitual: ataques constantes a periodistas, acusaciones generalizadas contra quienes lo cuestionan y una retórica cada vez más agresiva desde sus redes sociales y apariciones públicas. Todo esto ocurre además en medio de fuertes cuestionamientos por las restricciones y limitaciones al trabajo periodístico en la Casa Rosada, en un clima de creciente hostilidad hacia voces críticas.

“¿Y vos qué le dijiste antes?”, lanzó el Presidente al intentar justificar sus respuestas contra periodistas y opositores, apelando al llamado “principio de no agresión” del liberalismo. Sin embargo, la contradicción quedó expuesta casi de inmediato: mientras hablaba de libertad, dedicó largos minutos a atacar a un “grupo despreciable”, en referencia al periodismo, al que acusó de mentir, calumniar e injuriarlo.

En ese tramo del discurso, Milei volvió a apoyarse en una lógica que ya se convirtió en sello propio: mezclar conceptos filosóficos, enojo personal, ironías y escenas extravagantes en una misma intervención. Con sus ya clásicos “digamos” repetidos casi como muletilla automática y una gestualidad frenética que por momentos pareció más cercana a un solo de guitarra invisible que a una exposición presidencial, el mandatario derivó rápidamente hacia referencias insólitas sobre sus perros y el “día del animal”.

PUBLICIDAD

“Mis hijitos de cuatro patas”, dijo el Presidente al mencionar las supuestas agresiones que recibió hacia sus mascotas, antes de bromear con que “acá hay muchos que son de dos patas”. El comentario despertó risas en parte del auditorio, aunque también volvió a poner en escena uno de los aspectos más particulares de la construcción discursiva de Milei: la constante incorporación de elementos personales y extravagantes incluso cuando intenta argumentar sobre temas institucionales o políticos.

El momento más llamativo llegó cuando enumeró acusaciones gravísimas que, según afirmó, habrían dicho sobre él: “incestuoso”, “zoofílico” y “pedófilo”. Sin embargo, lejos de tratarse de señalamientos instalados desde el periodismo profesional, como intentó sugerir, gran parte de esas expresiones circularon históricamente en redes sociales, el mismo ecosistema digital donde el propio Presidente suele promover lógicas de agresión, insulto y estigmatización contra dirigentes, artistas, economistas y periodistas.

La escena dejó otra vez una postal repetida de la era Milei: un Presidente que parece sentirse más cómodo alimentando la confrontación permanente que ocupando un rol institucional de moderación. Y que, mientras invoca la libertad de expresión para justificar agravios, termina reforzando desde el poder una dinámica donde la violencia discursiva deja de ser excepción para transformarse en método político cotidiano.

Comentarios
Más de Política