Los juegos del hambre de Caputo: cuando la economía te quema la vida
El nivel de actividad se desplomó 2,6% en febrero, una de las mayores caídas en dos décadas. Salarios, empleo y consumo, por el piso; deudas para comer y acreedores que se tragan los ingresos.
Un informe del Banco Provincia encendió señales de alarma sobre la evolución de la economía argentina tras la caída del 2,6% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del mes de febrero. El documento, publicado este fin de semana, señala que este derrumbe se trata de una de las contracciones más importantes desde 2004, comparable con momentos de crisis como 2008 o períodos de ajuste tras devaluaciones.
Según el análisis, el retroceso se concentró en la producción de bienes, que cayó 4,4% en el mes, mientras que los servicios tuvieron una baja menor. Entre los sectores más afectados aparecen el agro, la industria y la pesca, en un contexto atravesado por la apertura de importaciones y la apreciación cambiaria.
En ese marco, el informe advierte un cambio en la dinámica del comercio exterior: “las compras al exterior de bienes finales saltaron 80% entre 2023 y los últimos doce meses”, mientras que “las de insumos productivos se redujeron 25%”. Para el Banco Provincia, así como para otros especialistas, esto implica que “se está evidenciando una sustitución de producción local por producción importada”.
Semana Económica 929 (24-Abr-26) by Portal Código Baires
El deterioro también impacta sobre los ingresos y el empleo. “Entre agosto de 2025 y febrero de 2026, los salarios privados registrados cayeron 3,6% en términos reales”, sostiene el informe. A la par, advierte que con la destrucción de 100.000 puestos de trabajo formales y 30.000 informales, se debilita aún más la capacidad de consumo.
En ese contexto, el documento remarca que la masa salarial (poder adquisitivo por cantidad de trabajadores) “no será un driver de una eventual recuperación”, en línea con el freno de la demanda interna.
Además, señala que los recursos del Gobierno nacional “retrocedieron 5% interanual en términos reales durante el primer trimestre”, lo que limita la posibilidad de expandir el gasto público.
El informe también pone el foco en la situación financiera del sector privado, “en un contexto de mora récord de las familias y con 1 de cada 8 empresas con atrasos en sus pagos" por lo que "el rebote vía crédito será un desafío complejo”. En esa línea, agrega que los préstamos a familias y empresas “casi no crecieron en términos reales”, pese a la baja de tasas impulsada por el Banco Central.
A este escenario se suma un análisis publicado este domingo por el diario Página/12, que profundiza el impacto social de la recesión. Según esos datos, desde noviembre de 2023 hasta enero de 2026 se perdieron más de 206 mil empleos en el país, con caídas en 22 de las 24 provincias. El informe destaca que el impacto se concentra en los principales centros productivos: la provincia de Buenos Aires explica el 34% de los puestos perdidos (unos 71 mil), mientras que la Ciudad de Buenos Aires perdió cerca de 40 mil empleos, Córdoba más de 15.500 y Santa Fe más de 12.500.
En paralelo, el consumo en el Conurbano bonaerense registró una caída del 14,6% interanual en marzo y del 10,6% en el primer trimestre, lo que confirma la continuidad del proceso recesivo. En comparación con 2023, la contracción acumulada es de 7,7%. Además, el consumo financiado también se retrajo: las compras con tarjeta de crédito cayeron 10,8% interanual tras 16 meses de crecimiento, lo que marca el fin del crédito como sostén del gasto.
El impacto se replica a nivel municipal. Distritos como Presidente Perón (-18,5%), Florencio Varela (-15%) y Merlo (-14,3%) registran fuertes caídas del consumo, en un contexto donde incluso los municipios con menores bajas muestran retrocesos de entre el 5% y el 11%. A su vez, se observa un aumento del endeudamiento de los trabajadores, con salarios que se destinan casi por completo al pago de deudas, y casos de renuncias al empleo formal para evitar embargos.
Con este panorama, el Banco Provincia concluye que con ingresos en baja, empleo en retroceso, consumo en caída y empresas endeudadas, la posibilidad de una reactivación sostenida en el corto plazo aparece limitada.





