Los peligros que representa la avanzada libertaria sobre el INTI
La subgerente de Química y Ambiente del instituto explicó la función del mismo y la necesidad de defenderlo ante el avance desregulador del gobierno Nacional de la mano del ministro Sturzenegger.
En el marco del despiadado avance libertario sobre las funciones del Estado, en CódigoBAIRES dialogamos con Sofía Frangie, subgerente de Química y Ambiente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). La ingeniera explicó los servicios que brinda el organismo regulador, su importancia económica y el peligro que representa su vaciamiento.
En términos amplios, Frangie describió de qué se encarga el INTI: Brinda asesoramiento a pymes y empresas grandes para optimizar líneas de producción, mejorar un producto final o para mejorar la elección de materias primas para la producción. Este trabajo se realiza por medio de ensayos o análisis y dependen de las necesidad de las empresas, quienes son las encargadas de solicitar los servicios del INTI para sus entidades.
Además del asesoramiento productivo, el INTI se encarga de dar certificaciones de reconocimiento internacional, las cuales le abren la puerta a un mercado más amplio a las empresas que las solicitan y son evaluadas. Además, el Instituto también lleva a cabo calibraciones de máquinas, cómo son las balanzas.
Este último dato es más que importante porque, como explicó la ingeniera Frangie, si las balanzas con las que se pesan los granos para la exportación tienen apenas un error del 0.01 %, la diferencia de peso, teniendo en cuenta que al año se exportan 11.500 toneladas, resultaría en pérdidas millonarias o sobreprecios desmedidos.
Uno de los problemas mayores que enfrenta el INTI es la baja de diversos servicios de su oferta tecnológica. “El ministro Sturzenegger dice que son servicios que no se utilizaban o que se utilizaban poco”, explicó Frangie. La realidad es que se trata justamente de eso, una oferta amplia de mil servicios, los cuales son solicitados por empresas o creados en base a la necesidad de una firma. La ingeniera enfatizó que al ser dados de baja, esos servicios ya no pueden ser prestados y eso dificulta el normal desarrollo de las actividades del INTI y de las empresas solicitantes.
“Lo ideal sería que las autoridades nos conocieran bien y no llegáramos a estas situaciones”, sentenció Frangie. Además, desde el INTI se enfrentan a la baja de personal, parte por retiro voluntario y parte dado de baja. El recorte en la planta trabajadora obliga a la entidad a reestructurar sus puestos de trabajo.
Para cerrar, Frangie explicó que las certificaciones del INTI son buscadas por el sector privado. Hablando del comercio exterior, una de las defensas libertarias a la desregulación del organismo es que los productos provienen con certificaciones de su país de origen, pero eso no garantiza nada. La ingeniera explicó que son las empresas las que solicitan que el INTI evalúe sus productos para que los compradores estén seguros de lo que compran.
“El INTI no es un gasto, es una inversión para el país”, afirmó Frangie tras explicar que el trabajo del INTI es darle un estándar claro y de prestigio a la producción argentina para su aceptación en el mercado mundial y cuidar a los argentinos de los productos extranjeros, manteniendo los mismo estándares para el uso y consumo seguro.




